De repartir computadores a transformar la educación: el nuevo rumbo de Tecnologías para Aprender

La iniciativa que por 20 años se enfocó en llevar equipos a colegios sin acceso cambió de estrategia. Ahora busca que docentes y estudiantes usen la tecnología como herramienta pedagógica real, con énfasis en zonas rurales y alianzas internacionales con el MIT y la UNESCO para enseñar inteligencia artificial en aulas públicas. El desafío mayor no es la cantidad de dispositivos, sino asegurar que realmente transformen la educación.
Durante más de veinte años, Computadores para Educar fue la frase que resonaba cuando se hablaba de llevar tecnología a colegios desconectados del país. Fue un trabajo importante, sin duda. Pero las cosas cambiaron de forma dramática. Un computador sin una estrategia pedagógica atrás es solo una máquina recogiendo polvo en un rincón del aula. Con esa realidad sobre la mesa, la entidad decidió reinventarse, incluso cambió de nombre: ahora se llama Tecnologías para Aprender.
No es solo un cambio cosmético. Refleja un giro profundo en cómo el Estado colombiano piensa la tecnología en las escuelas. Ya no se trata de cumplir una meta de distribuir dispositivos, sino de usarlos como herramientas reales para desarrollar pensamiento crítico, creatividad y aprendizaje integral. Con esa visión, la organización se propuso alcanzar legados concretos hacia agosto de 2026: acompañar 2.400 colegios con proyectos pedagógicos propios, capacitar 13.500 docentes, establecer alianzas con el MIT y la UNESCO, y priorizar territorios vulnerables y rurales.
El corazón de esta transformación está en reconocer que cada colegio es diferente. A través de la Convocatoria de Iniciativas Escolares, recibieron propuestas de 9.000 instituciones educativas. Seleccionaron 1.894 iniciativas en 657 municipios, distribuidas en todos los departamentos. Algunos colegios convirtieron la tecnología en robótica o programación, otros en producción audiovisual, comunicación o educación ambiental. De ahí salieron 700 Centros de Interés en programación y tecnología, más 600 fortalecidos en otras áreas.
Pero aquí viene lo crucial: los docentes. Ninguna transformación educativa sobrevive si los maestros no están convencidos y capacitados. La estrategia formó 13.500 docentes no solo para usar la tecnología, sino para convertirse en multiplicadores de ese conocimiento entre colegas. El enfoque es diferente: no imponen herramientas, sino que cada profesor las adapta a su contexto y a lo que realmente necesitan sus estudiantes.
Lo más novedoso es la apuesta internacional. A través de alianzas con el MIT y la UNESCO, están llevando inteligencia artificial y computación avanzada a aulas públicas. El "Día de la IA en tu Colegio" llegó a más de 3.500 colegios, capacitó a casi 4.000 docentes y alcanzó a más de 18.000 estudiantes. Ese trabajo fue tan relevante que la UNESCO eligió a Colombia como sede de la Semana Mundial de Alfabetización Mediática e Informacional en Cartagena, con delegaciones de más de 70 países.
La diferencia más grande está en prioridades. En 2025 entregaron 46.470 equipos en municipios PDET (zonas priorizadas para la paz) frente a solo 3.473 en grandes ciudades. Son 13 veces más tecnología para quienes más la necesitan. Además, entregan computadores portátiles a estudiantes de educación media en colegios rurales con baja tasa de ingreso a la universidad. El mensaje es claro: un dispositivo no debería ser el obstáculo que impida a un joven rural llegar a la educación superior.
El desafío que queda es el más difícil. Los números lucen bien, pero Tecnologías para Aprender es honesta en admitir que pasar de la cantidad a la profundidad es el reto real. Garantizar que los docentes realmente cambien sus prácticas en clase, que los laboratorios no se conviertan en bodegas después del primer año y que los estudiantes rurales efectivamente usen esos computadores para acceder a la universidad depende de que el Estado mantenga el compromiso a largo plazo y de que cada comunidad educativa haga su parte.
Fuente original: Impacto TIC

