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D1, Ara e Ísimo superarán las 4.700 tiendas: el boom del descuento duro en Colombia

Fuente: La República - Empresas

Las tres grandes cadenas de tiendas de descuento duro planean expandir significativamente en 2026, llegando juntas a más de 4.700 establecimientos. Estas empresas ya concentran más del 20% de las ventas minoristas del país y tienen presencia en casi la mitad de los municipios colombianos. Su modelo de negocio, basado en productos de calidad a precios bajos, ha generado empleo e impulsado economías locales en regiones que históricamente no tenían dinámicas comerciales fuertes.

Hace poco más de 15 años, el comercio minorista colombiano dio un giro inesperado. En 2009, cuando abrió la primera tienda D1, nadie imaginaba que el formato de descuento duro iba a revolucionar la forma en que los colombianos compran. Hoy, esa apuesta inicial se ha convertido en un fenómeno que define gran parte del retail nacional: D1, Ara e Ísimo dominan el mercado con una presencia que sigue creciendo a ritmo acelerado.

Para este año, las tres cadenas superarán las 4.700 tiendas en el país. D1, la más grande del trío, ya cuenta con 2.745 puntos de venta repartidos en casi 550 municipios, es decir, en cerca del 50% del mapa administrativo colombiano. Ara, con 1.653 establecimientos que llegarán a 370 municipios, abrió 225 tiendas durante 2025 y sigue en modo expansión. Por su parte, Ísimo, la más joven del grupo, tiene 305 locales en 81 municipios y planea sumar entre 80 y 100 nuevas tiendas en 2026, principalmente en capitales departamentales como Medellín, Bogotá y ciudades de la costa.

Lo que explica este crecimiento es el apetito de los colombianos por una propuesta diferente. Según datos recientes, estas cadenas concentran el 20,4% de todas las ventas minoristas del país. Su fórmula es simple pero efectiva: productos de calidad a precios accesibles, ubicaciones estratégicas cerca de donde vive la gente, y marcas propias que dominan los estantes. De hecho, Ísimo recibe el 40% de sus ingresos de marcas propias, Ara llega al 50%, y D1 alcanza hasta el 80%.

"Desde la apertura de nuestras tiendas, ha sido un compromiso clave generar confianza en los colombianos y lograr un verdadero impacto territorial", explica Silvia Juliana Rueda, vicepresidenta de Asuntos Corporativos de D1. No es solo una frase de marketing: estudios del Banco de la República muestran que cinco años después de que una cadena de bajo costo llega a un municipio, la tasa de empleo en esa zona aumenta en promedio 4 puntos porcentuales.

El éxito de estos formatos tiene mucho que ver con la realidad económica del país. Con el 34,4% de la población en la clase media y una inflación que sigue ajustada, millones de colombianos buscan estirar más el peso. Datos de NielsenIQ revelan que casi el 62% de las compras en estas tiendas son de productos que cuestan menos de $9.000. Es la compra del día a día: la leche, el pan, los básicos que mantienen en funcionamiento el hogar colombiano.

El impacto va más allá de las cifras. Departamentos como Guaviare, con un PIB de $1,3 billones, han visto llegar estas cadenas como oportunidades para atraer inversión y dinamizar sus economías locales. Lo que antes era un comercio dormido en muchos municipios se ha transformado en mercados activos donde circula dinero y se generan empleos. Es el efecto multiplicador del descuento duro: cuando una tienda abre, detrás vienen proveedores, transportistas, empleados y clientes que gastan en otros negocios cercanos. La historia de la distribución minorista colombiana, como se dice entre quienes entienden el negocio, realmente se partió en un antes y un después en 2009.

Fuente original: La República - Empresas

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