Cristianos conmemoran la Ascensión de Jesús: cuarenta días después de Pascua

El 14 de mayo de 2026 las iglesias cristianas celebran la Solemnidad de la Ascensión, fecha que marca cuarenta días después de la Resurrección. Este evento representa el fin de la presencia física de Jesús en la tierra e inaugura la misión de la iglesia de difundir el mensaje cristiano. La celebración ha sido parte de la tradición cristiana desde los primeros siglos.
Las iglesias cristianas en todo el mundo conmemoran este 14 de mayo de 2026 la Solemnidad de la Ascensión, una fecha central en el calendario litúrgico que recuerda el momento en que Jesucristo ascendió al cielo después de su resurrección, en presencia de sus discípulos. Según los relatos evangélicos y el libro de los Hechos de los Apóstoles, este acontecimiento ocurrió exactamente cuarenta días después del Domingo de Pascua.
Esta celebración marca un punto de transición importante en la historia cristiana. No se trata simplemente del fin de la presencia física de Jesús en la tierra, sino del comienzo formal de la etapa de la iglesia, en la que los creyentes asumen la responsabilidad de compartir y difundir el mensaje cristiano. Según el Evangelio de San Mateo, el evento ocurrió en una montaña en Galilea, el mismo lugar donde comenzó el ministerio de Jesús, y estuvo presenciado por los once discípulos.
La tradición de celebrar la Ascensión tiene raíces que se remontan a los primeros siglos del cristianismo. Autores como San Juan Crisóstomo y San Agustín ya documentaban esta festividad en sus escritos antiguos. Debido a que la fecha original cae en jueves, muchas regiones han optado por trasladar la celebración litúrgica al domingo siguiente para facilitar la participación de los fieles en las comunidades religiosas.
Desde el punto de vista teológico, la Ascensión no se interpreta como un abandono, sino como una nueva forma de presencia de Jesús a través de la fe y el compromiso misionero de los creyentes. Los relatos bíblicos utilizan el simbolismo de la nube para representar la presencia de Dios, un elemento que aparece en otros momentos importantes de la tradición bíblica como el Monte Sinaí y la Transfiguración.
La celebración conlleva un mensaje práctico para la iglesia: la necesidad de ser una "iglesia en salida", activa y comprometida. La promesa bíblica de la llegada del Espíritu Santo se presenta como la fuerza necesaria para que los discípulos lleven el evangelio a todos los rincones del mundo. En el ámbito devocional, congregaciones religiosas mantienen vivas oraciones que enfatizan la responsabilidad personal de cada creyente en la misión evangelizadora, promoviendo la superación del miedo y las dificultades a través de la fe.
Fuente original: El Tiempo - Vida