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Crisis láctea en la Costa: 300 mil litros de leche se fugan hacia el comercio ilegal por caída de precios

Fuente: El Tiempo - Economía
Crisis láctea en la Costa: 300 mil litros de leche se fugan hacia el comercio ilegal por caída de precios
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Los ganaderos de la Costa Atlántica enfrentan una crisis económica por la caída en el precio de la leche, que ha bajado significativamente respecto a años anteriores. Como consecuencia, más de 300 mil litros de leche se están desviando hacia el mercado informal en lugar de llegar a las cooperativas formales. La situación afecta principalmente a los pequeños productores, que ven comprometidos sus ingresos mientras que en las tiendas el queso todavía se vende caro a pesar de la sobreproducción.

Los ganaderos de la Costa Atlántica están en la cuerda floja. A medida que el precio de la leche se desploma, decenas de miles de litros están escurriéndose hacia canales ilegales en lugar de llegar a los mercados formales. Así lo denunció Jorge Rodríguez, director de Asoganorte, la asociación más grande de productores lácteos de la región, en entrevista radiofónica el 23 de febrero.

El problema es simple pero devastador para el bolsillo del ganadero: la leche se paga cada vez más barata, mientras que los costos de producción se mantienen igual o suben. Cuando un productor pequeño debe gastar en sal mineralizada, alimento para sus vacas y otros gastos fijos, pero recibe menos dinero por su producto, la ecuación no cierra. "Los ganaderos en general tenían un precio un poco más alto de la leche, la cual ayudaba a contrarrestar los gastos de sal mineralizada y alimento para sus ganados, sin embargo, en este momento la leche se viene pagando a la baja", explicó Rodríguez.

Lo preocupante es la escala del problema. Según el director de Asoganorte, aproximadamente 300 mil litros de leche mensuales que antes procesaba la industria formal a través de Coolechera (la principal cooperativa de la región) ahora desaparece hacia el mercado negro. Allí se convierte principalmente en queso costeño o criollo, que circula sin regulación sanitaria ni trazabilidad. Esta desformalización afecta entre el 85 y 90 por ciento de los pequeños productores que integran el gremio.

Pero hay una paradoja que perjudica al consumidor final. A pesar de que hay tanta leche disponible que se vuelve informal, el queso sigue siendo caro en las tiendas. Rodríguez encontró durante un chequeo de precios que los mayoristas compraban queso entre 16 mil y 17 mil pesos el kilo, pero en las tiendas de barrio el precio alcanzaba entre 12 mil y 14 mil pesos por libra, lo que equivale a 28 mil pesos el kilo. En otras palabras, hay una brecha entre lo que pagan los distribuidores y lo que cobran en las esquinas.

La competencia también juega en contra de los productores locales. Quesos de otras regiones como el Caquetá y productos del mercado venezolano están entrando a la Costa Atlántica con precios significativamente más bajos que los locales, generando una presión competitiva adicional que deja a los ganaderos de la región atrapados entre costos altos y precios de venta en caída libre.

Fuente original: El Tiempo - Economía

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