ÚltimasNoticias Colombia

Salud y Bienestar

Coquí, el pueblo del Pacífico que reinventa el turismo desde la cocina ancestral

Fuente: El Tiempo - Vida
Coquí, el pueblo del Pacífico que reinventa el turismo desde la cocina ancestral
Imagen: El Tiempo - Vida Ver articulo original

Este pequeño corregimiento de Nuquí, en el golfo de Tribugá, busca posicionarse como alternativa a destinos más conocidos del Chocó apostando por el turismo comunitario. La comunidad local, liderada por personajes como Mamá Cruz, ofrece experiencias que combinan gastronomía tradicional, conservación de manglares y transmisión de saberes ancestrales. La propuesta es que los visitantes compartan directamente con la gente del territorio, generando un intercambio cultural que beneficia tanto a viajeros como a habitantes.

A unos 25 minutos en lancha al sur de Nuquí, sobre las aguas del golfo de Tribugá, existe un rincón del Pacífico colombiano que pocos conocen. Coquí es un pequeño corregimiento construido al borde del manglar, donde Cruz María Martínez, más conocida como Mamá Cruz por su liderazgo comunitario, describe el lugar con palabras simples pero profundas: "Un lugar lleno de amor, tranquilidad y calidez humana". Mientras destinos como Ladrilleros o Bahía Solano ya son conocidos entre viajeros, Coquí busca hacerse un espacio propio sin sacrificar su esencia.

Lo que diferencia a Coquí es su apuesta deliberada por un turismo que respete el territorio y la cultura. Más allá del avistamiento de ballenas y las playas, la comunidad ofrece talleres de cocina con ingredientes locales, hospedajes construidos de forma sostenible y la posibilidad de convivir directamente con sus habitantes. Mamá Cruz explica esta filosofía así: "El enfoque es comunitario porque aquí la gente viene a convivir con los locales en las posadas. Llegan a las cocinas, donde compartimos nuestros saberes". Los cuatro pilares gastronómicos del lugar son el pescado, el coco, el plátano y la yuca, ingredientes que Mamá Cruz ha utilizado durante más de 70 años viviendo en Coquí, una tradición que heredó de su madre y que ahora transmite a nuevas generaciones.

La historia de Coquí como destino turístico es relativamente reciente, aunque sus raíces son profundas. Desde 1975 ya había posadas que ofrecían hospedaje, pero fue solo en años recientes que la comunidad decidió organizarse de manera formal para liderar su propio desarrollo. Iniciativas como el Festival Gastronómico Siembra Negro Pacífico resaltan la importancia de las matronas y sus conocimientos culinarios ancestrales. Hoy, además de Mamá Cruz, otras voces del territorio como Niconto Moreno trabajan para que tradiciones como la música, los baños con plantas medicinales y los recorridos por manglares sigan siendo parte de la experiencia que reciben los visitantes.

El corazón de esta estrategia es la conservación. En un territorio que cuenta con 472 hectáreas de manglar protegidas, personas como Ovidio Asprilla han dedicado más de 35 años a cuidar este ecosistema. Lo que comenzó como recorridos improvisados se transformó en Ecoguías Coquí, una iniciativa estructurada donde se enseña la importancia del manglar y prácticas tradicionales como la recolección de piangua. Asprilla lo resume así: "Nuestro territorio fue protegido por nuestros ancestros. Ahora, las nuevas generaciones hemos seguido ese mismo camino y, por eso, hoy aún se conserva, lo que nos permite respirar aire puro".

Lo que hace especial a Coquí es que el turismo ha permanecido "sano", según reconocen sus promotores. El objetivo no es crecer sin límites, sino mantener un equilibrio donde visitantes y comunidad generan un verdadero intercambio de saberes. Capacitaciones de la Fundación Natura fueron cruciales para que la comunidad fortaleciera su apropiación del territorio y entendiera que el turismo responsable podía mejorar su calidad de vida sin comprometer lo que les hace únicos.

Con playas, ríos, termales, cascadas y una biodiversidad excepcional, Coquí hoy lanza una invitación: que más colombianos y extranjeros visiten el lugar de manera responsable, con disposición genuina para aprender de sus tradiciones. En tiempos donde muchos destinos pierden autenticidad por el turismo masivo, esta pequeña comunidad del Pacífico demuestra que es posible otro camino.

Fuente original: El Tiempo - Vida

Noticias relacionadas