Construcción en rojo: caen lanzamientos de vivienda y se desploma el inicio de obras

El sector de construcción de vivienda comienza 2026 con todos sus indicadores en negativo según datos de Camacol. Los lanzamientos de proyectos cayeron 11,6%, mientras que el inicio de obras se desplomó 16,4%, con la vivienda de interés social (VIS) siendo la más afectada. Aunque las ventas crecieron en el balance anual, en los primeros dos meses del año ya muestran señales de enfriamiento.
El sector de construcción de vivienda en Colombia enfrenta un panorama desalentador en lo que va del 2026. Los datos publicados por la Cámara Colombiana de la Construcción (Camacol) revelan que prácticamente todos los indicadores que miden la salud del mercado están en terreno negativo, una señal de alerta sobre el futuro de este renglón económico que genera miles de empleos en el país.
Para entender qué está pasando, es importante saber que el sector se mide por cuatro termómetros principales: cuántos proyectos nuevos se lanzan al mercado, cuánta vivienda disponible hay para vender, cuántas construcciones efectivamente comienzan y cuántas unidades se venden. En los primeros dos meses de este año, tres de esos cuatro indicadores están en rojo.
Los proyectos nuevos que se anuncian cayeron 11,6% comparado con el mismo período de 2025. Pasaron de 19.003 a 16.806 unidades. Lo más preocupante es que la vivienda de interés social, que es la que más necesita el país, fue la que más se contrajo: bajó 8,4%. La vivienda de ingresos altos (No VIS) también retrocedió, pero menos. Lo que esto significa para el ciudadano es simple: hay menos iniciativas de construcción y menos opciones en el mercado.
Pero donde el sector más duele es en el inicio de obras. Esta cifra cayó 16,4% en el balance anual (comparando marzo de 2025 con febrero de 2026), al descender de 131.604 a 110.084 proyectos. Y es aún peor si se mira solo enero y marzo de 2026: se derrumbó 40,7%. Aquí el golpe fue brutal contra la vivienda social, que cayó 24,7%. En términos prácticos, esto significa que los constructores están paralizando o posponiendo obras, lo que afecta directamente el empleo en la industria y retrasa la entrega de viviendas que miles de familias esperan.
El inventario de vivienda disponible también se contrajo 3,5%, pasando de 163.476 a 157.790 unidades. Aunque parecería beneficioso tener menos oferta, en realidad indica que los constructores están reduciendo su producción por falta de confianza en el mercado. La vivienda de interés social fue la más afectada con una caída de 4,2%.
Las ventas son el único indicador que mostró un respiro: crecieron 11,7% en el balance anual. Pero aquí también hay que leer con cuidado la letra pequeña. En el primer bimestre de 2026, las ventas ya cayeron 11%, y es especialmente en la vivienda de ingresos medios y altos donde se nota la contracción. Esto sugiere que aunque hubo movimiento, el mercado ya está enfriando.
El panorama general es el de un sector en desaceleración clara. La construcción de vivienda es un motor importante de la economía colombiana porque genera empleo, moviliza dinero en bancos y tiene efectos en múltiples industrias proveedoras. Cuando cae el ritmo de lanzamientos, de iniciaciones de obra y de ventas, no solo sufren los constructores: sufren los trabajadores de la obra, los vendedores, los bancos que financian estos proyectos y, en última instancia, las familias que necesitan vivienda.
Fuente original: Portafolio - Economía