Compra de cartera: la trampa de cambiar deuda sin revisar bien el costo total
Los bancos ofrecen compra de cartera con tasas entre 12% y 27% para que los deudores trasladen sus obligaciones a mejores condiciones. Sin embargo, los expertos advierten que antes de aceptar hay que analizar costos ocultos como seguros, estudios de crédito y gastos notariales. La operación solo conviene si el crédito original está en los primeros años de pago y se logra reducir realmente el costo financiero total.
Si tiene varias deudas o una tarjeta de crédito con saldo alto, los bancos le ofrecen una salida que suena tentadora: trasladar su obligación a otra entidad con una tasa de interés supuestamente más baja. Es lo que se conoce como compra de cartera, un mecanismo que en teoría le permite reorganizar sus finanzas y respirar un poco en su presupuesto mensual.
El mercado está lleno de opciones. Para tarjetas de crédito, las tasas van desde 12,15% hasta 26,75% según el último reporte de la Superfinanciera. Banco Agrario ofrece una de las más bajas con 12,15%, mientras que bancos como Itaú llegan hasta 26,75%. Para otros créditos de consumo, la variación es aún mayor: entre 12,66% y 28,75%. Pero aquí está el problema: lo que ve en la pantalla del banco puede no ser lo que realmente va a pagar.
Felipe Campos, gerente de Estrategia e Investigaciones de Alianza, lo resume así: "el usuario debe conocer claramente las razones que lo llevan a cambiar al dueño de su producto". En otras palabras, cambiar de deuda solo porque la cuota mensual es menor es un error común. Según los expertos, hay gastos que los bancos no destacan: seguros de vida o de crédito que se suman automáticamente, estudios de crédito, avalúos, y si es hipotecario, también gastos notariales. Todo eso aumenta el costo real de lo que termina pagando.
Andrés Moreno, asesor financiero, da un consejo clave: revise cuánto capital debe pagar versus cuánto corresponde a intereses. Si ya canceló más de la mitad del plazo del crédito original, probablemente no le conviene el traslado porque ya pagó la mayor parte de los intereses. La compra de cartera funciona mejor cuando el crédito está entre el 20% y el 40% de su vida útil. Después de ese punto, el beneficio se desmorona.
Para créditos hipotecarios, donde sí hay mayores beneficios potenciales según Margarita Ramírez de AV Villas, una reducción de tasa puede traducirse en ahorros significativos durante los años que falta por pagar. Pero de todas formas, el análisis debe ser riguroso.
Si la compra de cartera no es viable o el banco no lo aprueba, existe otra alternativa: renegociar directamente con su banco actual. Esto permite cambiar el plazo, la tasa o el valor de la cuota sin los costos de trasladar la deuda. Carlos Rojas, director de Riesgos de Nu Colombia, explica que conviene plantear una renegociación cuando empieza a atrasarse en pagos o cuando la tasa que paga es cercana al techo y hay margen para bajarla. Lo importante es tener claro qué busca: aliviar la mensualidad o reducir el costo total. No es lo mismo.
Fuente original: La República - Finanzas