Cómo los padres pueden fortalecer la resiliencia de sus hijos ante la incertidumbre
La Academia Americana de Pediatría explica que los padres no pueden proteger completamente a sus hijos de las dificultades, pero sí pueden prepararlos para enfrentarlas. Lo clave es fortalecer las relaciones familiares, modelar cómo manejar emociones difíciles y mostrar que los problemas son superables. El Dr. Kenneth Ginsburg detalla estrategias prácticas que van desde perdonarse a uno mismo hasta mantener la salud física y encontrar apoyo en la comunidad.
Cuando los tiempos son inciertos, muchos padres se sienten atrapados entre dos impulsos contradictorios: quieren proteger a sus hijos de todo lo malo, pero también saben que es necesario prepararlos para enfrentar los desafíos de la vida. Según el Dr. Kenneth Ginsburg de la Academia Americana de Pediatría, la solución está en fortalecer la resiliencia, que es la capacidad de adaptarse y crecer frente a las dificultades.
El problema es que cuando vivimos momentos impredecibles, los padres no siempre saben cuál es el mejor camino a seguir. Sin embargo, Ginsburg recuerda que la incertidumbre no es algo nuevo en la historia humana. "Lo único totalmente predecible en la vida es que todos experimentaremos curvas en nuestra vida", explica el experto. Lo importante es aprovechar la sabiduría que hemos acumulado como sociedad para superar estos momentos.
La base para desarrollar resiliencia en los niños está en fortalecer las relaciones. Cuando un padre se comunica de manera abierta y honesta sobre sus propias dificultades, el hijo aprende por ejemplo. Ginsburg lo resume así: "Esto también pasará y lo superarás conmigo a tu lado". Eso es exactamente lo que los abuelos decían en tiempos difíciles, y funciona porque los niños necesitan saber que no están solos.
El especialista ofrece varias estrategias prácticas. Una de las más importantes es que los padres aprendan a perdonarse a sí mismos cuando sienten que están fallando. Nadie es perfecto, y cuando un padre muestra autocompasión, el hijo aprende a ser más amable consigo mismo. Otra estrategia es validar las emociones intensas. En lugar de pedirles a los niños que oculten lo que sienten, es mejor hablar sobre ello. Las emociones son necesarias, hablar de ellas es sanador, y ser honesto con los sentimientos es fundamental.
También es crucial que los hogares sean espacios de paz. Aunque los padres no pueden controlar todo lo que sucede en el mundo exterior, sí pueden crear "santuarios" dentro de sus casas donde reina la calma. Mantener la salud física también importa: hacer ejercicio y cuidar el cuerpo ayuda a la mente a sortear mejor las circunstancias difíciles. Cuando la mente empieza a imaginar lo peor, es importante traerla de vuelta a la realidad y enfocarse en lo que realmente está sucediendo.
Ginsburg enfatiza que pocas cosas restauran el sentido de control como encontrar algo que uno pueda hacer. Incluso en momentos muy difíciles, hay acciones posibles. Por eso la palabra "todavía" es tan poderosa: "Todavía no he superado esto" suena diferente a "Nunca lo voy a superar". Finalmente, el especialista destaca que las relaciones son el factor más importante. Cuando nos unimos con otros, no solo nos hacemos más fuertes, sino que también aprendemos que no tenemos que pasar las dificultades solos. La resiliencia, en esencia, es la capacidad de adaptarse, crecer y estar preparados para lo que viene, sin dejar de disfrutar lo bueno que la vida ofrece.
Fuente original: Mediplus - Qué hay de nuevo