Colombia tiene cinco meses para adaptarse a los nuevos aranceles estadounidenses antes de que se consoliden

La Corte Suprema de Estados Unidos limitó el poder arancelario presidencial, obligando a Washington a reorganizar sus cobros comerciales. Ahora rige un arancel temporal del 10% por 150 días, durante los cuales Colombia debe conseguir exenciones para el 68% de sus exportaciones. AmCham Colombia advierte que esta ventana es crítica para posicionar al país antes de que el régimen arancelario se vuelva más estable o restrictivo.
Estados Unidos vive una transformación acelerada en materia comercial tras una decisión histórica de su Corte Suprema que limitó el poder presidencial para imponer aranceles de emergencia. El fallo obligó a la Casa Blanca a desmontar cobros que se aplicaban bajo la International Emergency Economic Powers Act (IEEPA), una norma que hasta hace poco permitía al ejecutivo actuar sin mayores restricciones. Sin embargo, el alivio fue fugaz: el mismo 24 de febrero de 2026 cuando terminaron esos aranceles entró en vigor un recargo temporal del 10% sustentado en otra herramienta legal, la Sección 122 de la Ley de Comercio de 1974.
Para Colombia, este cambio de reglas abre una ventana crítica de apenas cinco meses. Según un análisis de AmCham Colombia, aproximadamente el 68% de la canasta exportadora colombiana podría quedar exenta de ese arancel del 10%, pero todo depende de un factor técnico decisivo: la correcta clasificación de los productos en el código HTSUS (Arancel Armonizado de Estados Unidos). Como lo señala el informe, "la clave no es el nombre del producto, sino el código del Arancel Armonizado de Estados Unidos, que debe verificarse con el importador y su agente aduanero para confirmar si está en el Anexo II". Esta es una carrera contra el tiempo porque en cinco meses el esquema puede cambiar nuevamente hacia mecanismos más estables y selectivos.
La incertidumbre que genera esta volatilidad arancelaria ya rebota en los principales socios comerciales de Washington. La Unión Europea congeló la ratificación de un acuerdo comercial por falta de garantías jurídicas; India aplazó negociaciones tras el reajuste; y China criticó lo que califica como proteccionismo estadounidense. Incluso dentro de Estados Unidos, multinacionales como FedEx ya presentaron demandas para recuperar los más de 175 mil millones de dólares cobrados bajo la IEEPA. El Congreso, por su parte, decidió no intervenir: el presidente de la Cámara, Mike Johnson, desestimó tanto exigir reembolsos como reinstaurar los gravámenes, dejando que la Presidencia maneje el terreno.
Mientras navega esta incertidumbre global, Washington también ejecuta movimientos selectivos: negoció un acuerdo con Indonesia que abre mercado para lácteos, carne, granos y biocombustibles estadounidenses. Es parte de una estrategia más amplia de Washington hacia alianzas bilaterales. Colombia debe entender que esta es la oportunidad para lo que AmCham define como construir y presentar el "Caso Colombia": diferenciarse del resto antes de que los aranceles se consoliden en reglas más restrictivas y difíciles de cambiar. Los próximos cinco meses no son una prórroga: son la última banca para redefinir la posición comercial del país frente a su principal socio.
Fuente original: Portafolio - Negocios