Colombia rezagada: educación superior con deserción crítica y metas de 2030 que no se cumplirán

Un nuevo informe de la Unesco revela que Colombia avanza más lentamente que países vecinos en educación. Mientras Costa Rica redujo de 30% a 4% los jóvenes fuera de la secundaria, Colombia solo bajó a 16,48%. El país también enfrenta una crisis en educación superior: casi la mitad de los estudiantes no se gradúa. Aunque hay programas positivos como Familias en Acción y mejoras en equidad de financiamiento, expertos advierten que se necesita más ambición en políticas educativas.
Colombia se queda atrás en la carrera por mejorar el acceso a la educación, al menos en comparación con naciones que hace dos décadas estaban en la misma situación. El informe GEM 2026 de la Unesco, que este año enfatizó en acceso y equidad educativa, presenta un diagnóstico poco alentador para el país frente a la región.
En el año 2000, Colombia, Perú y Costa Rica tenían tasas similares de jóvenes excluidos de la educación secundaria: alrededor del 30 por ciento. Veinticuatro años después, el panorama es desolador para Colombia. Mientras Costa Rica redujo esa cifra a 4 por ciento y Perú a 8 por ciento, Colombia apenas logró bajarla a 16,48 por ciento en 2024, de acuerdo con los datos más recientes del Sistema de Información Nacional de Educación Básica y Media. Esta desaceleración en la reducción de desescolarización marca una diferencia significativa con países de condiciones similares.
El problema no se limita a la secundaria. Según el informe, al ritmo actual Colombia no alcanzará la finalización universal de educación secundaria sino hasta 2088. Pero la situación se agrava aún más en la educación superior, donde existe un problema crítico de deserción: casi la mitad de los estudiantes que ingresan a programas de pregrado no se gradúan, con una tasa de graduación acumulada de apenas 44,22 por ciento según el Sistema para la Prevención de la Deserción de la Educación Superior del Ministerio de Educación.
A pesar de este panorama, el país ha implementado iniciativas que funcionan. El informe destaca que programas como Familias en Acción, que condicionan transferencias de dinero a la asistencia escolar y uso de servicios de salud, aumentaron la matrícula entre niños rurales de 8 a 17 años hasta en 7 puntos porcentuales. Además, Colombia ocupa el cuarto lugar regional en equidad de políticas de financiamiento educativo, después de Argentina, Costa Rica y Brasil. El Sistema General de Participaciones del país destina cerca del 60 por ciento de sus recursos a educación, priorizando municipios rurales y estudiantes en riesgo de abandono.
Iniciativas recientes también facilitaron la inclusión de población migrante. El Permiso Especial de Permanencia desde 2018 y el Estatuto de Protección Temporal desde 2021 redujeron barreras para que niños venezolanos accedieran al sistema educativo colombiano.
Sin embargo, Manos Antoninis, director del informe GEM, enfatiza que "el progreso no puede estandarizarse porque se suele pasar por alto el contexto. Los objetivos nacionales deben ser ambiciosos y basarse en lo que es realmente alcanzable". Con esto, la Unesco advierte que Colombia necesita ser mucho más ambiciosa en sus políticas educativas si quiere acercarse al desempeño de sus vecinos regionales.
Fuente original: El Tiempo - Vida