Colombia enfrenta emergencia por lluvias con 155.000 familias damnificadas en lo corrido de 2026

Colombia vive una emergencia climática sin precedentes en lo que va del año, con más de 155.000 familias damnificadas por lluvias e inundaciones, cifra 574 por ciento superior a la del 2025. La región Caribe, especialmente Córdoba con el desbordamiento del río Sinú, concentra los impactos más severos. Las autoridades advierten sobre posibles condiciones de El Niño en el segundo semestre que podrían traer sequías y mayor presión sobre el agua.
El país enfrenta una crisis humanitaria por fenómenos climáticos extremos. Desde enero de este año se han registrado más de 600 emergencias distribuidas en 328 municipios de 24 departamentos, dejando un saldo devastador: 155.000 familias han perdido sus hogares o bienes. Comparado con el mismo período del año anterior, cuando había 23.000 familias afectadas, el aumento es alarmante: un incremento del 574 por ciento.
Carlos Carrillo, director de la Unidad Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), explicó que "en lo corrido de 2026 tenemos más de 600 emergencias registradas en 328 municipios de 24 departamentos del país. Esto ha dejado un saldo de 155.000 familias damnificadas, lo cual es sustancialmente mayor al año anterior". Las emergencias se distribuyen en departamentos como Huila, Valle del Cauca, Antioquia, Caldas, Tolima, Nariño y Cauca, pero la región Caribe ha sufrido los golpes más duros. En Córdoba específicamente, la combinación de lluvias intensas y el comportamiento del río Sinú ha generado inundaciones sin precedentes en años recientes.
Carrillo señaló que "de estos eventos predominan los movimientos en masa, las inundaciones, los vendavales y las crecientes súbitas". Lo inusual es que enero y febrero, tradicionalmente meses secos, registraron precipitaciones intensas en varias regiones del país, incluyendo la costa Caribe. Esto responde a lo que las autoridades llaman variabilidad climática: cambios difíciles de predecir que generan fenómenos atípicos.
Ante esta crisis, la UNGRD ha enfatizado que la primera responsabilidad recae en los gobiernos locales. Carrillo explicó que "el sistema funciona de manera escalonada, como nuestra democracia. En los municipios se elige un alcalde, en los departamentos un gobernador, y a nivel nacional un presidente. Cada instancia tiene autonomía". Esto significa que son los alcaldes quienes deben activar planes de contingencia, monitorear riesgos y asignar recursos. Según Carrillo, "un alcalde puede destinar a su fondo de gestión del riesgo lo que le plazca", lo que les da flexibilidad para responder a emergencias.
Mirando hacia adelante, el Ideam (Instituto de Meteorología) proyecta que la primera temporada de lluvias, que comenzó en marzo, se extenderá hasta junio, especialmente en regiones Andina y Caribe. Sin embargo, Ghisliane Echeverry Prieto, directora del Ideam, indicó que "esperaríamos que en abril continúen, aunque las previsiones muestran que no van a estar tan fuertes como históricamente se espera en ese mes". Las lluvias podrían disminuir en intensidad durante mayo.
Las autoridades también monitorean un potencial fenómeno de El Niño para el segundo semestre del año. Aunque actualmente no hay este fenómeno activo, Echeverry aclaró que "no hay un fenómeno de El Niño en este momento. Se están observando condiciones en el océano Pacífico que pueden generar un evento en el segundo semestre, pero se advierte desde ahora para que los diferentes sectores puedan empezar a revisar sus planes de acción". La probabilidad de que ocurra está alrededor del 68 por ciento a mitad de año. De presentarse, traería menos lluvias, temperaturas más altas y presión adicional sobre las fuentes hídricas del país, un escenario completamente opuesto al que enfrenta Colombia ahora.
Fuente original: El Tiempo - Vida