Colombia diseña su hoja de ruta educativa 2026-2030: más allá de computadores, apuesta por maestros y soberanía tech

Líderes educativos y tecnológicos en Colombia acordaron que la transformación digital de la educación no se soluciona regalando computadores. La prioridad es formar mejor a los docentes (solo 13% tienen competencias digitales altas), proteger el desarrollo cognitivo ante la inteligencia artificial, y lograr soberanía tecnológica con software abierto. Para los próximos cuatro años, proponen reformar leyes educativas de hace 30 años e incentivar inversión privada sostenible en escuelas públicas.
Cuando se habla de tecnología en las escuelas, la primera imagen que viene a la mente es la de estudiantes recibiendo computadores nuevos. Pero treinta años de experiencias globales dicen algo distinto: regalar máquinas sin capacitar maestros ni asegurar conectividad real no cambia nada. Esta fue la conclusión central del encuentro "K12: Conectando con el futuro", organizado por ETB, Colombia EdTech, Nogales+ y la Asociación Colombiana de Facultades de Educación.
El evento reunió a líderes del sector público, privado y académico para diseñar cómo debería ser la educación digital en Colombia entre 2026 y 2030. Fue una conversación necesaria: mientras el país enfrenta cambios demográficos profundos y la irrupción masiva de inteligencia artificial, solo el 10% de los hogares colombianos con niños tiene conexión adecuada a internet.
Diego Molano, presidente de ETB, planteó una reflexión incómoda: "La humanidad va a cambiar más en los próximos 20 años de lo que ha cambiado en toda su historia". Frente a eso, advirtió que el mayor desafío es educativo. Todos necesitamos educarnos, recordó, especialmente para aprovechar bien las olas tecnológicas que llegan.
Pero ¿por qué fracasaron las iniciativas masivas de computadores? Jorge Silva, director de Promigas, fue directo: "Llevamos 30 años regalando computadores y los resultados de aprendizaje siguen siendo los mismos". El problema no era la máquina. Era que llegaba sin soporte técnico, sin internet de verdad, y los maestros ya estaban sobrecargados de trabajo. Pablo Jaramillo, de Innova Schools, agregó otra preocupación: el riesgo de que los estudiantes deleguen toda su capacidad de pensar en herramientas de inteligencia artificial, atrofiando sus propias habilidades mentales.
Lo que realmente importa es qué pasa en el aula. Los docentes son irreemplazables porque ningún algoritmo puede guiar a un ser humano en el desarrollo del pensamiento crítico, despertar su curiosidad o enseñarle a aprender. Aquí está el problema real: según la Asociación Colombiana de Facultades de Educación, solo el 13% de los maestros en las regiones colombianas tiene competencias digitales altas. María Fernanda González Velasco, directora ejecutiva de esa asociación, fue categórica: "La verdadera transformación educativa empieza por el maestro, no por el dispositivo".
Cecilia Dimaté, presidenta de la misma asociación y decana de la Universidad Externado, identificó otro problema estructural: Colombia carece de una estrategia clara de soberanía tecnológica educativa. Esto significa que el país depende de software comercial costoso (que profundiza desigualdades) en lugar de desarrollar alternativas con código abierto y repositorios libres, más accesibles para todos.
Para los próximos cuatro años, los participantes definieron tres mandatos urgentes. Primero, legislación que proteja a los niños pequeños del uso excesivo de pantallas para evitar daño cognitivo. Segundo, crear incentivos tributarios reales para empresas que inviertan directamente en mejorar escuelas públicas. Tercero, construir una plataforma nacional de gemelos digitales y certificaciones modulares que preparen a los jóvenes técnicamente para el mercado laboral.
Pero nada de esto es posible sin actualizar leyes que tienen más de treinta años. La Ley General de Educación necesita reformas estructurales para responder a la realidad actual. El sector está pidiendo que esa tarea no sea para mañana: es para ahora.
Fuente original: Impacto TIC



