Colombia define su hoja de ruta digital: conectividad rural e IA ética para las ciudades

Colombia está rediseñando su estrategia de conectividad y tecnología para cerrar brechas. El gobierno abre el espectro radioeléctrico a proveedores locales pequeños para llevar internet a zonas rurales apartadas, mientras Bogotá implementa políticas de inteligencia artificial responsable enfocadas en resolver problemas reales de la gente. Todo esto en un contexto donde la región enfrenta limitaciones económicas pero ve en la conectividad una herramienta clave para la equidad social.
América Latina atraviesa un momento crítico. La demanda de conectividad crece más rápido que la infraestructura disponible, y todo esto sucede en tiempos económicos complicados. Durante el encuentro internacional de la Alianza Latinoamericana de Telecomunicaciones (ALT+), los gobiernos de la región fueron claros en un punto: la tecnología no es un lujo, sino un instrumento para mejorar educación, productividad y equidad. En Colombia, esto se tradujo en decisiones concretas.
El reto es obvio: desplegar redes de telecomunicaciones por toda la región cuesta mucho dinero, justamente cuando el crecimiento económico es lento (2 % en la región, 2,4 % en Colombia). Además, Colombia tiene uno de los ingresos más bajos por usuario comparado con Brasil, Chile, México y Perú, lo que significa menos dinero disponible para invertir en nuevas tecnologías. Frente a esto, el gobierno colombiano propone algo diferente: no depender de una sola tecnología. Gloria Patricia Perdomo Rangel, Viceministra de Conectividad, lo explicó así: "La conectividad del futuro no va a depender entonces de una sola tecnología, sino la capacidad de integrarla de manera eficiente para que sea sostenible". La estrategia mezcla fibra óptica, redes móviles, satélites y lo que llaman Comunidades Organizadas de Conectividad para alcanzar las zonas más remotas.
Una decisión clave es la nueva Política de Espectro 2026-2029. Básicamente, el gobierno está reservando parte del espectro radioeléctrico (la banda de 900 MHz) para proveedores de internet pequeños y regionales, no solo para las grandes empresas. Esto permite que operadores locales con menos de 30.000 accesos lleven conectividad a pueblos y veredas. Perdomo Rangel fue clara: "El espectro se convierte en una herramienta de democratización. No sólo se asigna para grandes despliegues nacionales, sino habilita a pequeños actores locales para llevar conectividad a las regiones apartadas". El Ministerio TIC respalda todo esto con inversión real: más de 210 mil millones de pesos en conectividad, incluyendo 67 mil millones orientados directamente a que proveedores locales desplieguen fibra óptica. En educación, han garantizado internet en más de 17.000 escuelas durante 10 años. En el sur, un proyecto ambicioso llevará conectividad fluvial desde Brasil hasta el Pacífico, beneficiando 70.000 hogares.
Mientras la ruralía necesita cables y torres, las ciudades enfrentan un reto diferente: cómo usar inteligencia artificial de forma ética y responsable. Bogotá está adelantada en esto. La capital tiene una política clara hacia 2032 llamada "Territorio Inteligente", respaldada por la estrategia "Bogotá Capital Digital". Diana Celis Mora, consejera distrital de TIC, resume la idea: "Buscamos consolidarnos como un territorio inteligente, donde lo más importante es que el aprovechamiento de los datos nos permita que la tecnología y la innovación ayuden a solucionar las problemáticas de las personas en la calle". Bogotá está siendo cautelosa: exige auditoría humana en cada decisión de IA y documentación estricta en todo el proceso.
Aunque el 81,5 % de bogotanos tiene acceso a internet, apenas una de cada cuatro personas usa herramientas de IA. Eso muestra que la brecha no es solo de conexión, sino de conocimiento. El 40 % de la población aún no entiende bien qué es la inteligencia artificial. Aún así, la ciudad ya está usando IA en soluciones reales: chatbots accesibles para personas con discapacidad, modelos predictivos para detectar malnutrición en 460.000 niños atendidos por servicios del distrito, y sistemas de alerta temprana para proteger mujeres en riesgo. Estos ejemplos muestran que la tecnología funciona cuando responde a problemas específicos de la gente, no cuando se implementa por implementar.
Fuente original: Impacto TIC


