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Colombia crece más pero a riesgo: la fiesta del consumo podría cobrar factura en inflación e intereses

Fuente: Portafolio - Economía
Colombia crece más pero a riesgo: la fiesta del consumo podría cobrar factura en inflación e intereses
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La economía colombiana crecería más rápido de lo esperado en 2026, alrededor de 3,5%, pero impulsada por el gasto de las familias y no por mejoras productivas reales. Este dinamismo podría recalentar la inflación y obligar al Banco de la República a mantener tasas de interés altas más tiempo. El próximo gobierno heredaría un déficit fiscal elevado que no podrá aplazar más y tendría que hacer ajustes incómodos para estabilizar las cuentas públicas.

Colombia vivirá una situación incómoda en 2026: la economía crecerá con más fuerza de la que se esperaba hace poco, pero ese crecimiento trae consigo nuevos problemas que podrían afectar el bolsillo de los colombianos. Así lo advierte un análisis reciente de Oxford Economics, una consultora de reconocimiento internacional que ha estado siguiendo de cerca la trayectoria económica del país.

El análisis explica que la economía colombiana crecería alrededor de 3,5% en 2026, superior a lo previsto anteriormente. El culpable de este mayor dinamismo es el consumo de los hogares, alimentado principalmente por el aumento del salario mínimo y por una política fiscal que aún mantiene un sesgo expansivo. En otras palabras, el gobierno sigue gastando con cierta libertad y los trabajadores tienen más dinero en el bolsillo, lo que los impulsa a comprar más. Esto suena bien en teoría, pero Oxford Economics deja clara la advertencia: "Este dinamismo estaría explicado por el aumento del ingreso disponible de los hogares tras el incremento del salario mínimo y por una política fiscal que aún mantiene un sesgo expansivo. El crecimiento se apoyaría en una fuerte demanda doméstica, impulsada por mayores ingresos laborales y condiciones de gasto todavía amplias".

El problema es que cuando la demanda crece más rápido que la capacidad productiva de un país, aparecen los fantasmas de la inflación. Si hay más dinero persiguiendo los mismos bienes, los precios suben. Oxford Economics proyecta que la inflación cerraría 2026 alrededor de 6,3%, por encima de lo estimado previamente. Esto significa que aunque los salarios subieron, el poder adquisitivo real del colombiano podría no mejorar tanto como aparenta. El aumento salarial "generó un cambio relevante en la dinámica inflacionaria al trasladarse hacia costos empresariales y decisiones de consumo, reforzando las presiones internas sobre los precios", señala el informe.

Como respuesta a esta inflación persistente, el Banco de la República tendría que mantener las tasas de interés altas durante más tiempo, incluso contemplando aumentos adicionales hasta niveles cercanos a 10,5%. Esto es clave para entender el impacto cotidiano: créditos más caros para vivienda, autos y negocios. Recién en 2027 comenzaría un ciclo de reducción gradual de tasas, una vez la inflación muestre una baja más consistente. Así que quien planeaba un crédito hipotecario o de libre inversión tendría que prepararse para condiciones financieras bastante exigentes.

El análisis también toca un tema incómodo para el actual gobierno: el déficit fiscal. Oxford Economics proyecta un déficit cercano a 7,1% del PIB para 2026, superior a lo que dice la administración oficial. Traducido a lenguaje simple, esto significa que el Estado seguiría gastando mucho más de lo que recauda, acumulando deuda. El informe menciona que esto se debe al fracaso de iniciativas tributarias recientes y a la continuidad de políticas que generan costos fiscales adicionales. En consecuencia, "el ajuste estructural de las cuentas públicas quedaría aplazado hacia el siguiente ciclo político", es decir, que el próximo presidente tendría que heredar un problema mayúsculo y enfrentar decisiones dolorosas como moderar el gasto y, potencialmente, aumentar impuestos.

Oxford Economics es enfático en que la deuda pública solo se estabilizaría cerca de 64% del PIB entre 2027 y 2029 si se alcanza un superávit primario posterior, que es cuando el gobierno gasta menos de lo que recauda. Sin ese ajuste, los costos de financiamiento del país aumentarían, especialmente si el contexto internacional se vuelve menos favorable. En otras palabras, si Colombia no arregla sus cuentas públicas pronto, los prestamistas internacionales cobrarán tasas más altas para prestarle dinero al Estado, y eso eventualmente se traduce en menos recursos para educación, salud e infraestructura.

Mirando hacia el largo plazo, el análisis subraya problemas estructurales que van más allá del ciclo económico actual. Colombia, como buena parte de América Latina, enfrenta un envejecimiento poblacional que reduce el crecimiento de la fuerza laboral. "Como ocurre en gran parte de América Latina, la caída sostenida de la tasa de natalidad por debajo del nivel de reemplazo implica que el crecimiento de la población en edad de trabajar se está desacelerando y que la tasa de dependencia de adultos mayores está aumentando, lo que ejercerá presión sobre el gasto público y los ingresos tributarios". Esto significa que en las próximas décadas habrá menos personas trabajando y más personas jubiladas que dependen del sistema, lo cual presiona aún más las finanzas públicas. Por eso, insisten los analistas, es fundamental dejar de depender del consumo como motor de crecimiento y comenzar a invertir en productividad real, porque de lo contrario, el país enfrentará desaceleraciones prolongadas en el futuro.

Fuente original: Portafolio - Economía

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