Colombia adopta IA rápido pero no sabe qué hacer con ella: la brecha entre tener y usar

Las empresas colombianas están instalando herramientas de Inteligencia Artificial a velocidad acelerada, pero no logran convertir esa tecnología en resultados reales. Según un estudio de Deloitte, mientras el 55% ya tiene IA implementada, solo el 21% percibe estar preparada para usarla. Los principales frenos no son tecnológicos sino organizacionales: falta de gobiernanza clara, escasez de habilidades y estrategias de adopción mal definidas. Colombia se ubica como "adoptante avanzado" en la región, pero sigue rezagada frente a economías más grandes como Brasil y México.
Las empresas en Colombia están metiendo dinero en Inteligencia Artificial, pero la mayoría aún no logra que esa inversión rinda. Ese es el diagnóstico de un estudio reciente de Deloitte que revela una tensión incómoda en el ecosistema empresarial del país: sí sabemos adoptar la tecnología rápido, pero no sabemos escalarla.
Los números son claros. Según el informe "Pulso AI: empresas colombianas en la frontera cognitiva" publicado por Deloitte en marzo de 2026, el 55% de las organizaciones colombianas ya cuenta con herramientas de IA implementadas. Suena bien hasta que entras en detalles: solo el 21% de esas empresas reporta haber alcanzado los beneficios que proyectó originalmente. El 44% dice que los impactos fueron apenas parciales, y el 62% sigue atrapada en pruebas de concepto individuales sin capacidad real de escalar. Andrés Moreno, socio de Engineering, Artificial Intelligence & Data de Deloitte Spanish Latinamerica, lo resumió así: "La adopción tecnológica inicial en Colombia ya es significativa. Así que el reto actual no es iniciar proyectos, sino convertir la experimentación en impacto tangible para el negocio".
Lo curioso es que el problema no es la falta de máquinas o algoritmos. Es de gestión pura. El 23% de las empresas identifica la ausencia de modelos de gobierno claro como el mayor obstáculo. Le sigue la escasez de habilidades técnicas especializadas (14%) y la falta de estrategias de adopción definidas (12%). Apenas el 21% de las organizaciones se siente realmente preparada para usar IA generativa, mientras que el 74% reconoce que está en un nivel moderado o bajo de preparación.
El dinero también refleja esta timidez. El 72% de las empresas colombianas destina menos del 20% de su presupuesto tecnológico total a iniciativas de IA. Eso significa que mantienen la tecnología en modo experimental, sin comprometerse a fondos suficientes para transformarla en algo estratégico. Además, la inversión está concentrada donde es más fácil: departamentos de tecnología (28%) y finanzas (21%), donde los datos son estructurados. Marketing y experiencia del cliente, áreas donde la IA podría tener impacto transformador, quedan rezagadas.
Pero hay buenas noticias en la comparación regional. Colombia alcanzó un puntaje de 55,84 sobre 100 en el Índice Latinoamericano de Inteligencia Artificial (ILIA 2025), ubicándose como "adoptante avanzado" y por encima del promedio regional. El país supera a Perú (51,93) y Costa Rica (53,83). Lo más destacable es que Colombia sobresale en la formación profesional de talento: alcanzó 64,9 puntos mientras el promedio regional apenas llegó a 30,28. Eso sugiere que aquí no hay crisis de talento, sino falta de mecanismos corporativos para atraer, retener e integrar a esos profesionales capacitados en IA.
¿Cómo sale de este atolladero Colombia? Deloitte propone tres ejes de acción. Primero, alineación estratégica real: dejar de ver IA como un proyecto exclusivo de sistemas y conectarlo directamente con los objetivos de crecimiento del negocio. Segundo, invertir en desarrollo de talento interno con programas de capacitación continua que generen una cultura empresarial más ágil. Tercero, establecer gobernanza y ética robustas: políticas internas claras sobre transparencia, seguridad de datos y eliminación de sesgos algorítmicos.
El verdadero desafío no es comprar herramientas. Es romper los silos departamentales, pensar a largo plazo, y hacer que los líderes empresariales asuman la IA como una competencia transversal respaldada por inversión estructural seria y una gestión de talento que efectivamente traduzca el potencial tecnológico en resultados reales.
Fuente original: Impacto TIC

