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Científicos crean mini cerebros en laboratorio para entender el autismo profundo y diseñar tratamientos

Fuente: El Tiempo - Salud
Científicos crean mini cerebros en laboratorio para entender el autismo profundo y diseñar tratamientos
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Investigadores de universidades como Stanford y UCLA utilizan organoides cerebrales, que son pequeñas estructuras que imitan el desarrollo del cerebro fetal, para comprender cómo se originan formas severas de autismo. Estos avances permiten identificar redes genéticas defectuosas y probar medicamentos sin necesidad de experimentos en humanos. El primer ensayo clínico de un nuevo tratamiento para el síndrome de Timothy, una variante rara de autismo, está programado para 2026.

Los laboratorios de neurociencia global avanzan en la comprensión del autismo profundo mediante una estrategia innovadora: cultivar estructuras cerebrales tridimensionales fuera del cuerpo humano. Universidades de prestigio como Stanford y UCLA lideran esta investigación que recurre a células madre reprogramadas extraídas de pacientes diagnosticados. El profesor Sergiu Pașca, de Stanford, es uno de los científicos responsables de transformar células sanguíneas en células cerebrales dentro de placas de Petri, creando lo que se conoce como organoides neuronales.

Estas estructuras cerebrales en miniatura ofrecen algo que antes era imposible: acceso seguro al desarrollo fetal humano sin riesgos. Al fusionar varios organoides se forman ensambloides, que replican con precisión cómo se comunican las neuronas entre sí y cómo migran durante el desarrollo temprano. Aunque estas estructuras carecen de sistema inmunológico y vasos sanguíneos, permiten observar dónde se interrumpe la comunicación neuronal cuando existe una mutación genética problemática.

Los investigadores han encontrado pistas concretas. En el síndrome de Timothy, una forma ultra rara de autismo profundo que causa convulsiones y problemas cardíacos, descubrieron que una mutación genética mantiene abiertos los canales de calcio de las células más tiempo del necesario. Esta acumulación de calcio interfiere en el posicionamiento correcto de las interneuronas en la corteza cerebral. El hallazgo fue tan prometedor que permitió desarrollar un oligonucleótido antisentido, un material genético diseñado para reparar el canal defectuoso, y su primer ensayo clínico en niños está previsto para este año.

Un estudio complementario, liderado por el profesor Daniel Geschwind en colaboración entre Stanford y UCLA, analizó organoides de personas autistas durante 100 días, la ventana crítica del desarrollo neuronal temprano. El equipo identificó un módulo o red específica de genes que se activa de forma idéntica en las fases iniciales, independientemente de la causa genética del autismo. Este descubrimiento abre la puerta a desarrollar fármacos únicos que podrían funcionar para múltiples variantes genéticas, apoyados con inteligencia artificial.

Las investigaciones trascienden el cultivo en placas. La profesora Gaia Novarino en el Instituto de Ciencia y Tecnología de Austria está trasplantando organoides humanos en cerebros de roedores de laboratorio para observar cómo las células adquieren propiedades más maduras con el tiempo. Esta metodología permite estudiar condiciones complejas como la epilepsia severa causada por mutaciones en el gen SLC13A5, o las deficiencias motoras vinculadas al gen SHANK3.

Lo que hace especial este avance es que no requiere acceso directo al cerebro fetal humano, lo que siempre fue un obstáculo ético y práctico. Los científicos esperan que estos protocolos se conviertan en modelos de referencia aplicables no solo al autismo, sino también a otros trastornos psiquiátricos complejos como la esquizofrenia.

Fuente original: El Tiempo - Salud

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