Celsia abandona estaciones públicas de carga: el negocio de recarga eléctrica no rentaba
Celsia dejó operar estaciones públicas de recarga para vehículos eléctricos porque el mantenimiento era complejo y no generaba ingresos suficientes. La compañía migró hacia soluciones para industrias y comercios. El presidente Ricardo Sierra explicó que los daños causados por usuarios y los costos operativos hicieron inviable este mercado, mientras la empresa enfoca sus esfuerzos en otros negocios con mejor retorno financiero.
Ricardo Sierra, presidente de Celsia, confirmó que la empresa salió del negocio de estaciones públicas de carga para vehículos eléctricos. Aunque Colombia tiene varias de estas estaciones en ciudades como Bogotá, Medellín y Cali, Celsia decidió abandonar este segmento tras comprobar que no era rentable.
La decisión no fue impulsiva. Según Sierra, "la manipulación de los usuarios generaba muchos daños en los cargadores" y "la operación de mantenimiento de eso era muy compleja y no se alcanzaba a remunerar". En otras palabras: los costos de reparación y operación superaban los ingresos que podían obtener cobrando por cada recarga. El presidente fue directo al punto: "la monetización no era fácil".
En lugar de insistir en las estaciones públicas, Celsia pivotó hacia un modelo diferente. Ahora opera lo que llaman terminales energéticas instaladas en patios industriales y comerciales. Estas no son de acceso público, sino soluciones privadas para empresas como Postobón que necesitan recargar flotas de vehículos eléctricos. En este modelo, Celsia controla la operación y tiene personal que supervisa el proceso, reduciendo daños y garantizando ingresos predecibles.
Este movimiento refleja una realidad del ecosistema de movilidad eléctrica en el país: pasar de infraestructura pública a soluciones B2B (negocio a negocio) resulta más viable financieramente. Celsia mantiene estas operaciones bajo Atera, una plataforma de gestión de activos que, junto con otros negocios similares, representa cerca del 35% del Ebitda (ganancia operativa) administrado por la compañía.
La salida de Celsia del negocio de carga pública muestra que ni todos los mercados emergentes son automáticamente rentables. En Colombia, donde la adopción de vehículos eléctricos aún es incipiente, la demanda pública no justificó los costos de mantener esas estaciones funcionando. Mientras tanto, empresas con flotas propias sí tienen la necesidad y la capacidad de pagar por soluciones de carga privadas y operadas profesionalmente.
Fuente original: La República - Empresas