Carrera Séptima cierra un carril: qué necesita saber sobre desvíos, paraderos y la megaobra de Bogotá

Bogotá inicia hoy las obras del Corredor Carrera Séptima, un proyecto de 1,85 billones de pesos para transformar 11,56 kilómetros del eje vial más congestionado del norte. El cierre de un carril entre calles 119 y 121 durará siete meses, mientras que la obra completa podría tomar hasta 2031. La administración distrital estudia tecnologías para acelerar la ejecución, aunque esto requeriría inversión adicional superior a 250 mil millones de pesos.
Hoy lunes 30 de marzo arranca en Bogotá la construcción del Corredor Carrera Séptima, el proyecto de movilidad más ambicioso que tiene en marcha la ciudad. Con un costo de 1,85 billones de pesos, el megaproyecto transformará 11,56 kilómetros de la carrera que sostiene el tráfico del norte bogotano. Las primeras excavadoras entrarán en acción entre las calles 119 y 121, en el costado occidental, por un período inicial de siete meses durante los cuales se cerrará un carril completamente. El director del Instituto de Desarrollo Urbano, Orlando Molano, garantizó que la medida dejará intactos los dos carriles para vehículos particulares y transporte público, así que la movilidad no colapsará, aunque sí se verá afectada.
Para los usuarios de TransMilenio y quienes se desplazan por esta zona, habrá cambios puntuales. El paradero 173A01, ubicado actualmente en la carrera Séptima con calle 123, se trasladará 100 metros hacia el norte, frente al banco Davivienda en el edificio Torre 123. Los peatones y ciclistas no registrarán afectaciones en la infraestructura existente. Las obras comenzarán con prospección arqueológica, un paso obligatorio antes de abrir excavaciones para conformar los primeros 250 metros del carril exclusivo que usará TransMilenio.
El proyecto se ejecutará en tres fases geográficas que cubrirán desde la calle 99 hasta la 200, donde además se construirá un patio-portal con capacidad para albergar más de 150 buses eléctricos. Técnicamente, el corredor significará duplicar la vía de 200.000 a casi 400.000 metros cuadrados y construir 11,56 kilómetros de ciclorruta continua. Esto beneficiará a aproximadamente 133.000 pasajeros diarios de transporte público que hoy usan estas rutas. El costo final estimado de 1,8 billones de pesos es justificado por la administración del alcalde Carlos Fernando Galán como una inversión en movilidad sostenible, aunque reconoce que el contrato heredado de administraciones anteriores fue revisado y mejorado.
En materia ambiental, la obra incluye la plantación de más de 4.000 árboles, principalmente especies nativas como nogales, cucharos, gaques, laurel de cera y yarumos, que formarán lo que el IDU llama "islas de biodiversidad". Se instalarán además más de 400 sistemas de drenaje sostenible diseñados para reducir riesgos de inundación. La administración logró que de las 2.100 talas inicialmente previstas, se redujera este número a 1.900 mediante el traslado de 600 ejemplares y el reemplazo de otros 1.500. No es poca cosa en una ciudad donde el árbol urbano escasea.
El calendario de ejecución marca que las obras de los grupos 1 y 3 durarían tres años y finalizarían en 2029, mientras que el grupo 2, más complejo técnicamente, se extendería hasta 2031. Sin embargo, el alcalde Carlos Fernando Galán anunció que estudia formas de acelerar los tiempos. En una entrevista con Blu Radio, Galán explicó que se evalúa usar tecnología pipe jacking, que consiste en instalar redes subterráneas sin abrir grandes zanjas en la superficie vial. "Si conseguimos los recursos, podríamos acelerar la obra hasta en dos años", afirmó el alcalde, aunque reconoció que la inversión adicional para implementar esta tecnología superaría los 250 mil millones de pesos.
Lo cierto es que la preconstrucción ya dejó alertas fiscales. Lo que estaba presupuestado en ocho meses tomó casi dos años debido a trámites de servicios públicos, permisos ambientales y coordinación de planes de tránsito. Ahora el Distrito enfrenta un desafío de ejecución complicado: apenas está arrancando esta obra mientras más de 60 contratos de construcción avanzan en paralelo en la ciudad, incluyendo la Línea 1 del Metro y la avenida 68. El director del IDU fue claro en su mensaje: "Arranca el Corredor Carrera Séptima. Este es un contrato de obligatorio cumplimiento".
Fuente original: Portafolio - Economía