Cáncer de endometrio: por qué el sangrado vaginal es la clave para diagnosticarlo a tiempo

El cáncer de endometrio afecta principalmente a mujeres después de la menopausia y registra cerca de 2.800 casos anuales en Colombia. El sangrado vaginal anormal es el síntoma de alerta más importante que permite detectarlo tempranamente en el 70 por ciento de las pacientes. Aunque nuevas terapias prometen mejorar la supervivencia en casos avanzados, su acceso en Colombia sigue siendo limitado y aún no están incluidas en el Plan de Beneficios en Salud.
El cáncer de endometrio, segundo tumor ginecológico más común en Colombia con cerca de 2.800 diagnósticos al año, tiene una característica que lo diferencia: genera síntomas visibles que facilitan su detección temprana. El sangrado vaginal anormal, especialmente en mujeres después de la menopausia, es la señal de alerta más importante. Según Adriana Flórez Corzo, gerente médica de oncología en GSK, este síntoma permite que aproximadamente el 70 por ciento de los casos se diagnostique en etapas iniciales, mejorando significativamente las probabilidades de supervivencia.
Sin embargo, el panorama no es el mismo para todas. Cerca del 30 por ciento de las pacientes llega al médico cuando la enfermedad ya está avanzada o experimenta recaídas después del tratamiento inicial. En estos casos más complejos, las opciones terapéuticas históricamente se han limitado a cirugía, quimioterapia y radioterapia. "Después de eso no había mucho más y la mediana de supervivencia era de alrededor de tres años", explicó Flórez.
La buena noticia es que nuevas terapias están cambiando este escenario. Las inmunoterapias y tratamientos dirigidos actúan sobre características moleculares específicas del tumor y han demostrado ser menos tóxicas que los tratamientos convencionales, además de mejorar tanto el tiempo libre de enfermedad como la supervivencia general. "Lo que buscamos es darle el tratamiento correcto a la paciente correcta en el momento correcto", señaló la especialista.
El desafío en Colombia es que estas innovaciones aún no están ampliamente disponibles. Solo aproximadamente 150 mujeres al año podrían beneficiarse de estos tratamientos dentro del total de 2.800 diagnósticos anuales, pues deben cumplir con características moleculares específicas. Además, estas terapias no están incluidas en el Plan de Beneficios en Salud, aunque existe la intención de incorporarlas en el futuro.
Los expertos advierten que varios factores de riesgo podrían aumentar la incidencia de este cáncer en los próximos años. La obesidad, la diabetes, el sedentarismo y condiciones hereditarias como el síndrome de Lynch incrementan la probabilidad de desarrollar la enfermedad. Por el contrario, mantener un peso saludable, realizar ejercicio físico y controlar enfermedades metabólicas actúan como factores protectores.
Más allá del tratamiento médico, el impacto emocional y en la calidad de vida es considerable. Las pacientes en etapas avanzadas enfrentan dolor físico, deterioro del cuerpo y una carga emocional significativa. Flórez enfatizó que procedimientos como la histerectomía (extirpación del útero) y los efectos de la quimioterapia afectan la identidad y autoestima de las mujeres, generando ansiedad y depresión.
La especialista hizo un llamado a ampliar la conversación sobre los cánceres ginecológicos más allá de los más conocidos. "Es importante que las mujeres tengan información, que consulten al médico y que se rompan los tabúes alrededor de la salud femenina", concluyó. Reconocer el sangrado vaginal anormal como un síntoma que requiere evaluación médica inmediata sigue siendo la herramienta más efectiva para diagnosticar esta enfermedad a tiempo.
Fuente original: El Tiempo - Salud