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Cáncer de ovario: el tumor ginecológico más letal que pasa desapercibido en Colombia

Fuente: El Tiempo - Salud
Cáncer de ovario: el tumor ginecológico más letal que pasa desapercibido en Colombia
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El cáncer de ovario es el más mortal entre los tumores ginecológicos, aunque no es el más frecuente. En Colombia afecta a 6,7 de cada 100.000 mujeres, pero la mayoría de los casos se detectan cuando ya están avanzados porque no existe una prueba de tamizaje temprana. Los síntomas como dolor abdominal y cambios intestinales suelen confundirse con otras enfermedades, retrasando el diagnóstico y reduciendo las opciones de tratamiento exitoso.

Aunque no sea el cáncer ginecológico más común, el cáncer de ovario sigue siendo el más letal. Así lo advirtió Adriana Flórez Corzo, gerente médica de oncología de GSK, en una entrevista con El Tiempo. Según la experta, "No es el cáncer ginecológico más común. Sin embargo, sí es el más letal de todos". En Colombia, la incidencia llega a 6,7 casos por cada 100.000 mujeres, una cifra que revela el impacto desproporcionado de esta enfermedad en la mortalidad femenina.

El gran problema radica en la detección tardía. A diferencia del cáncer de mama o cuello uterino, no existe una prueba de tamizaje (screening) que permita identificar el cáncer de ovario de forma temprana en mujeres sin síntomas. Esta ausencia de herramientas diagnósticas tempranas hace que la mayoría de los casos se diagnostiquen cuando la enfermedad ya está avanzada, lo que reduce significativamente las posibilidades de un tratamiento exitoso y afecta el pronóstico de las pacientes.

Las mujeres mayores de 60 años y en etapa menopáusica corren mayor riesgo, aunque la enfermedad también puede afectar a mujeres más jóvenes. Entre los factores de riesgo están los antecedentes familiares. Entre el 20 por ciento y el 25 por ciento de los casos tienen un componente hereditario, especialmente cuando hay historia de cáncer de ovario o de mama en la familia. También influye la ovulación prolongada: una menstruación temprana, una menopausia tardía o no haber tenido hijos aumentan el riesgo al extender el tiempo de ovulación a lo largo de la vida. En cambio, el embarazo y el uso de anticonceptivos orales actúan como factores protectores.

Uno de los mayores desafíos es que los síntomas suelen aparecer cuando la enfermedad ya está avanzada. El dolor abdominal, la sensación de una masa en el abdomen y los cambios en las deposiciones son señales de alerta, pero pueden confundirse fácilmente con otras patologías como el síndrome del colon irritable. "Cuando la mujer empieza a tener síntomas, el tumor ya está grande", señaló Flórez Corzo. Esta situación hace que muchas pacientes lleguen tardíamente a consulta con especialistas como ginecólogos oncólogos, impactando negativamente en el pronóstico.

En cuanto al tratamiento, la cirugía sigue siendo el pilar fundamental para remover la mayor cantidad posible de tumor. Sin embargo, debido a que la enfermedad se detecta en etapas avanzadas, no siempre es posible eliminar completamente el cáncer. Por eso el manejo se complementa con quimioterapia. En los últimos años han surgido las llamadas terapias de mantenimiento, que buscan prolongar el tiempo en que la enfermedad permanece controlada después de la quimioterapia. Estas opciones ya están disponibles en Colombia como parte del Plan de Beneficios en Salud.

"El objetivo es que las pacientes no recaigan de forma temprana. Estas terapias han demostrado prolongar los tiempos libres de enfermedad frente a no recibir tratamiento adicional", explicó la especialista. Estos tratamientos también han mostrado beneficios en la calidad de vida de las pacientes, un aspecto cada vez más importante en la evaluación de los tratamientos oncológicos.

Flórez Corzo subrayó que el avance en el manejo del cáncer de ovario no solo se ha dado en nuevos medicamentos, sino en un abordaje integral que incluye cirugía oportuna, soporte nutricional y acceso adecuado a los servicios de salud. Este enfoque combinado ha permitido mejorar los desenlaces clínicos en las pacientes colombianas.

Fuente original: El Tiempo - Salud

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