Cámaras inteligentes y datos: la fórmula que está transformando la seguridad en Colombia

Para que las ciudades colombianas tengan sistemas de videovigilancia modernos y escalables, necesitan tres cosas: que los equipos de diferentes marcas funcionen juntos, que extraigan información útil de los videos (llamada metadata), y que los líderes locales tengan clara la necesidad que quieren resolver. Dahua, empresa presente en Expo I 2026 en Bogotá, mostró cómo municipios pequeños pueden crecer su cobertura sin presupuestos ilimitados, incluso usando cámaras antiguas con tecnología inteligente.
Cuando un fabricante de cámaras de seguridad entra al negocio de la seguridad ciudadana, no puede actuar en solitario. "Si un fabricante de cámaras reconocido quiere participar en el ámbito de la seguridad ciudadana, debe estar certificado, sí o sí, en un protocolo llamado ONVIF", explicó Edgart Ramírez, gerente de la vertical de Gobierno de Dahua, durante su participación en Expo I 2026 en Bogotá. Este protocolo técnico (protocolo abierto que estandariza cómo funciona el video de seguridad) permite que cámaras de diferentes marcas se comuniquen entre sí y envíen su contenido a un mismo sistema de control.
La razón es simple: los ciudadanos no necesitan saber de qué marca es cada cámara. Lo que importa es que el video fluya hacia un único lugar donde se pueda analizar y tomar decisiones. Ibagué lo demostró hace tres años cuando unificó casi 500 cámaras de diferentes proveedores en un solo sistema. "Se incorporaron 250 cámaras existentes a un sistema nuevo de 240 para un total de 490 cámaras y quedó funcional y unificado, independiente de la marca de los demás equipos, con un solo VMS, con un solo sistema de administración y control", recordó Ramírez. Esto significa que un municipio no necesita botar su infraestructura anterior para modernizarse.
Para pueblos pequeños con presupuestos ajustados, la solución no es esperar años a tener dinero. Ramírez señaló que existen esquemas modulares y opciones de financiamiento con el Gobierno Nacional a través del Ministerio del Interior. Un municipio de categoría 4, 5 o 6 puede aportar apenas el 10 por ciento y el Estado cubre el resto. Pero aquí viene lo verdaderamente interesante: la tecnología inteligente.
El salto cualitativo ocurre cuando el video deja de ser solo imágenes y se convierte en datos procesables. Los sistemas modernos ya no solo graban, sino que analizan. Gracias a la Inteligencia Artificial, es posible extraer de una cara o un cuerpo "ocho caracteres diferentes de, por ejemplo, un promedio de edad, de cómo está vestido, de su expresión facial, de si usa gafas, de si tiene barba o de si tiene gorra", comentó Ramírez. Esto permite a los operadores y a la Policía hacer búsquedas inteligentes en minutos, en lugar de horas viendo videos manualmente.
Lo más interesante es que esta capacidad no requiere cámaras nuevas. Servidores inteligentes pueden procesar video de cámaras antiguas que no tenían estas funciones de fábrica. Es como darle un cerebro a equipos que antes eran ciegos.
Pero la tecnología por sí sola no resuelve nada. Ramírez fue claro sobre esto: lo primero que necesita un alcalde o gobernador es voluntad política y tener claro qué problema quiere resolver. Una vez identificada la necesidad, existen caminos de financiamiento y apoyo técnico para hacerlo realidad. Porque la seguridad ciudadana, después de todo, no es solo asunto de un municipio. Afecta a todo el país.
Fuente original: Impacto TIC


