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Bogotá tiene tecnología moderna pero sigue atrapada en sistemas sin conexión entre sí

Fuente: Impacto TIC
Bogotá tiene tecnología moderna pero sigue atrapada en sistemas sin conexión entre sí
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Aunque Bogotá recibió certificación internacional para su línea 123 de emergencias, la ciudad sigue fragmentada en "islas" tecnológicas que no se comunican entre sí. El problema no es la falta de gadgets, sino que cada dependencia (Salud, Movilidad, Seguridad) opera por su cuenta sin compartir datos. Según análisis de expertos, la solución pasa por integrar canales de atención (no solo llamadas), centralizar la información y usar inteligencia artificial para responder antes de que ocurran las crisis.

Bogotá presume de avances tecnológicos. La línea 123 de emergencias es la primera en Sudamérica con certificación internacional de la National Emergency Number Association. Incorporó videollamadas, chat silencioso para casos de violencia, y geolocalización automática. Delegaciones de Estados Unidos, Canadá, Alemania y otros países visitan el centro para aprender cómo funciona. Suena impresionante, pero hay un problema: toda esa modernización no es suficiente.

El verdadero nudo está en cómo la ciudad está armada por dentro. Pese a que el 123 puede recibir videollamadas, nadie en el centro de atención las contesta. Si quieres enviar una foto o video de una emergencia, tienes que hacerlo a través de un enlace separado. Es como si tuvieras un teléfono inteligente pero solo pudieras hacer llamadas de voz: la tecnología existe, pero no está conectada. La culpa está en los sistemas operativos que usan, que simplemente no permiten que todo funcione integrado. Cada canal —voz, video, chat— vive en su propio mundo.

Pero ese es apenas el primer problema. El verdadero drama es la fragmentación interna. La Secretaría de Salud opera por su lado, la de Movilidad por el otro, Seguridad maneja sus datos de manera independiente. El 123 termina siendo solo una centralita que recibe llamadas y las redirige a cada dependencia, como si fuera un operador telefónico de los años 90. No existe una plataforma compartida donde toda la información fluya en tiempo real. Si hay un accidente en la carrera 7, Salud no sabe qué está haciendo Movilidad, y Seguridad no coordina con ninguno de los dos. Son islas sin puentes.

A esto le sumas que en 2024 el 123 recibió más de seis millones de llamadas, pero solo el 30 por ciento fueron emergencias reales. El resto fueron bromas, preguntas sobre pico y placa, solicitudes de información turística. Esa saturación ahoga la capacidad de respuesta del sistema. Mientras tanto, la infraestructura mezcla equipos modernos con tecnología vieja que no puede soportar herramientas como inteligencia artificial, análisis de datos en tiempo real o sistemas de alerta automática. Toda esa información que recibe la ciudad cada día —cámaras, sensores, reportes ciudadanos— podría ser oro puro para anticipar problemas, pero se pierde en silos desconectados.

Nicola Stornelli García, analista de TIC, explica que el camino es claro pero requiere cambios de fondo. Primero, modernizar el 123 para que funcione realmente con múltiples canales integrados: voz, video, chat, aplicaciones móviles, todo en un mismo flujo. Segundo, crear una arquitectura de datos donde Salud, Movilidad y Seguridad trabajen bajo un mando centralizado, no como departamentos aislados. Tercero, estandarizar la infraestructura tecnológica para que la inteligencia artificial pueda analizar la información y anticipar crisis en lugar de solo reaccionar cuando ya pasaron.

La eficiencia de una metrópolis no se resuelve comprando más gadgets. Se resuelve haciendo que lo que ya existe funcione de verdad junto. Bogotá tiene las piezas, pero están desconectadas. Mientras siga siendo así, la ciudad seguirá siendo inteligente solo en el papel.

Fuente original: Impacto TIC

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