Café con canela: la combinación que gana adeptos por sus potenciales beneficios para el corazón y el peso

La mezcla de café con canela se populariza como tendencia de bienestar respaldada por estudios científicos. El café consumido moderadamente protege el corazón, mientras que la canela mejora el colesterol y otros marcadores metabólicos. Sin embargo, expertos advierten que no existen investigaciones directas sobre esta combinación y que la forma de preparación es crucial para aprovechar sus beneficios.
La combinación de café con canela ha dejado de ser solo una preferencia de sabor para convertirse en una tendencia asociada al cuidado de la salud. En cocinas y cafeterías de todo el país, cada vez más personas buscan esta mezcla pensando en sus posibles aportes al bienestar cardiovascular y metabólico. Lo interesante es que esta moda contemporánea encuentra respaldo en investigaciones científicas que estudian por separado los efectos de ambos ingredientes.
El café, que durante años estuvo bajo sospecha, hoy es considerado por la comunidad científica como un posible aliado del corazón. Según el cardiólogo Giovanni de la Cruz, jefe de Medicina Cardiovascular de las clínicas Country y la Colina, "el consumo moderado entre tres y cinco tazas al día se asocia con un menor riesgo de enfermedades coronarias, accidentes cerebrovasculares e incluso insuficiencia cardíaca". La explicación radica en su composición: "El café no es solo cafeína: contiene más de mil compuestos, incluidos antioxidantes y polifenoles como el ácido clorogénico, que tienen efectos antiinflamatorios y mejoran la función de los vasos sanguíneos". Un estudio publicado en European Heart Journal reveló algo adicional: quienes toman café en la mañana tienen hasta un 31 por ciento menos riesgo de morir por enfermedad cardiovascular comparado con quienes lo consumen a lo largo de todo el día.
Por su lado, la canela ha sido objeto de investigaciones clínicas recientes que apuntan a beneficios en el metabolismo. Un estudio publicado en PubMed Central que evaluó durante 90 días a pacientes con hipertensión en etapa 1 que consumieron 1.500 mg diarios de canela mostró resultados interesantes. Aunque los efectos sobre la presión arterial fueron modestos, los cambios en el perfil de grasas fueron más significativos: se registró una reducción importante del colesterol LDL, conocido como colesterol malo, y un aumento del colesterol HDL o colesterol bueno. Estos cambios ocurren gracias a compuestos de la canela como el cinamaldehído, que poseen propiedades antioxidantes y antiinflamatorias. Además, investigaciones sugieren que la canela podría influir en la regulación del azúcar en sangre, aunque esto aún es objeto de debate en la comunidad científica.
Lo que falta aclarar es si esta combinación realmente funciona como una fórmula potenciada. Hasta el momento no existen estudios clínicos sólidos que analicen directamente los efectos de consumir café y canela juntos, por lo que cualquier beneficio debe entenderse como la suma potencial de sus propiedades individuales, no como una fórmula comprobada. De la Cruz explica que mientras el café actúa principalmente sobre la salud vascular y la inflamación, la canela podría incidir en el metabolismo de las grasas y, en menor medida, en la presión arterial.
Los expertos subrayan que la forma de consumo es determinante. El café debe ser preferiblemente negro o con mínimas adiciones, evitando preparaciones que incluyan azúcares y grasas en exceso. En el caso de la canela, las dosis utilizadas en estudios clínicos son específicas y no necesariamente equivalen a las cantidades que se agregan informalmente a una bebida. Personas con hipertensión no controlada, arritmias o sensibilidad a la cafeína deben consultar con su médico antes de modificar su consumo de café. Lo mismo aplica para el uso frecuente de suplementos de canela.
Lo más importante es recordar que ni el café ni la canela sustituyen tratamientos médicos ni compensan hábitos poco saludables. Según los especialistas, esta combinación puede ser parte de una rutina saludable, pero no una solución aislada. Su verdadero valor está en integrarse a un estilo de vida que incluya alimentación balanceada, actividad física regular y seguimiento médico constante.
Fuente original: El Tiempo - Salud