Bre-B procesó 800 millones de transacciones en 7 meses: así funciona la tecnología detrás del éxito

El sistema de pagos inmediatos Bre-B ha superado expectativas mundiales en Colombia, procesando más de 800 millones de transacciones en siete meses. La infraestructura, operada por ACI Worldwide, conecta a más de 220 entidades financieras incluyendo bancos, cooperativas y fintechs, permitiendo que colombianos tengan en promedio dos llaves registradas. El verdadero impacto está en cómo rompió las barreras entre diferentes plataformas de pago, permitiendo que personas de zonas apartadas puedan recibir transferencias desde cualquier banco sin importar cuál usen.
Colombia acaba de vivir uno de sus mayores logros en modernización financiera. En apenas siete meses, Bre-B no solamente cumplió las metas: se convirtió en un referente global de adopción de pagos inmediatos. Pero detrás de las cifras que impresionan está una historia sobre cómo fue construida la infraestructura que hace posible todo esto.
Los números hablan solos. Mauricio Fernández, director de ventas para Suramérica de ACI Worldwide, la empresa que opera tecnológicamente el sistema central de Bre-B, resume lo ocurrido en estos meses iniciales: más de 800 millones de transacciones procesadas, más de 100 millones de llaves registradas y más de 220 entidades conectadas entre bancos, cooperativas y fintechs. Según Fernández, "Bre-b ha roto todas las expectativas. No solamente en Colombia, en Latinoamérica, a nivel mundial, mejor dicho, ha roto récords de adopción y de crecimiento". Un dato que ilustra la penetración: cada colombiano en promedio ya tiene dos llaves registradas en el sistema, y ese número sigue creciendo.
La razón del éxito rápido no fue casualidad sino una decisión estratégica diferente a la de otros países. En lugar de obligar a todos a conectarse a un sistema nuevo creado desde cero, el Banco de la República aprovechó la infraestructura que ya existía. Redes como Redebank, Credibanco, Servibanca, Visionamos y GoPayments ya tenían usuarios y sistemas propios. ACI Worldwide se encargó de interconectar todas esas piezas en una arquitectura que permitiera hablar entre sí. El resultado es lo que Fernández resume así: "construir desde lo construido".
Antes de Bre-B, si querías pagarle a alguien, la conversación era complicada. "¿Tú tienes tal billetera?" preguntabas. Si la respuesta era no, no había forma de transferirle dinero a menos que ambos estuvieran en la misma plataforma. Hoy, entre esas 220 entidades conectadas, ya es posible enviar dinero gratis en tiempo real sin importar dónde tenga su cuenta el otro.
El cambio más silencioso pero también más profundo está en la inclusión financiera. Una parte importante de las 220 entidades conectadas no son bancos tradicionales sino cooperativas de ahorro, fintechs y entidades de microcrédito que antes estaban completamente aisladas del resto del sistema. Sus usuarios, muchos en regiones apartadas del país, no podían recibir transferencias desde otras plataformas. Hoy, un socio de una cooperativa en Nariño puede recibir pagos desde Bancolombia o Nequi en segundos. Eso es transformación financiera real.
Sin embargo, la velocidad del dinero digital también atrae a los delincuentes. Los estafadores aprovechan la masividad de Bre-B para lanzar campañas de phishing e ingeniería social. La diferencia crítica es que en pagos instantáneos no hay tiempo para reaccionar después: la transacción es definitiva en segundos, no hay marcha atrás. Por eso ACI Worldwide implementó inteligencia artificial y machine learning de última generación que analiza patrones de comportamiento en milisegundos para detener el fraude antes de que el dinero abandone la cuenta.
Pero el verdadero potencial de Bre-B apenas está comenzando. Hasta ahora la conversación pública gira alrededor de transferencias entre personas, pero los expertos ven oportunidades mucho más grandes en negocios y empresas. Bridget Hall, líder de pagos de ACI Worldwide para las Américas, quien trabaja con sistemas instantáneos en más de 75 países, menciona casos de uso que Colombia está comenzando a implementar: que un cliente pague mediante código QR y el comercio confirme instantáneamente la venta; que una pyme le pague a cientos de empleados en segundos sin intermediarios lentos; o que un proveedor entregue mercancía solo cuando confirme que el pago ya está en su cuenta. Para pequeñas y medianas empresas muy sensibles al flujo de caja, esto es transformador.
Fernández agrega que ya se discute activamente cómo integrar pagos entre países usando estas mismas infraestructuras, posiblemente usando stablecoins como puente entre sistemas nacionales. "Tecnológicamente vamos hacia allá", dice.
Una pregunta que circula entre comercios es si Bre-B seguirá siendo gratuito. Durante los primeros tres años, el Banco de la República decidió no cobrar por el servicio precisamente para que las entidades financieras tuvieran incentivos de no trasladarle costos a los usuarios. A partir de 2028, el banco comenzará a cobrar una tarifa estimada en alrededor de seis pesos por transacción. Pero según Ana Carolina Ramírez del Banco de la República, es poco probable que eso se traduzca en cobros para el usuario final. "La probabilidad de que la entidad financiera le cobre al usuario final es bien chiquita. Porque llevan prestando el servicio a cero pesos y que de repente salgan a decir que ahora va a costar, va a ser muy difícil".
Desde una perspectiva global, Colombia no simplemente copió un modelo de otro país. Aprendió de Brasil, entendió sus propias diferencias culturales y regionales, y construyó algo que funciona a escala de colombianos. En siete meses, 800 millones de transacciones cuentan una historia de adopción sin precedentes en el mundo.
Pero el camino no está terminado. Aún quedan brechas importantes de educación digital, el fraude sigue evolucionando, y la integración en empresas grandes con procesos muy arraigados tomará tiempo. La pregunta que define lo que viene no es si los pagos inmediatos transformarán la economía colombiana, eso ya está ocurriendo. La pregunta es si Colombia será capaz de llevar esa transformación a los rincones donde el dinero digital todavía no llega, y si el ecosistema tendrá la visión para innovar más allá de las transferencias entre personas.
Fuente original: Impacto TIC



