Bogotá abre puertas a constructores con incentivos para vivienda sostenible
Bogotá acaba de expedir el Decreto 676 de 2025, que ofrece beneficios urbanísticos a proyectos residenciales que incorporen medidas de construcción sostenible y ecourbanismo. Los incentivos buscan acelerar la construcción de vivienda formal (VIS, VIP y no VIS) mientras impulsan la reactivación económica y las acciones climáticas de la ciudad. Los proyectos deben cumplir con requisitos específicos de sostenibilidad y ser certificados bajo estándares reconocidos.
Bogotá le está abriendo las puertas a los constructores que apuesten por la vivienda sostenible. El Distrito Capital acaba de expedir el Decreto 676 de 2025, una medida que el Consejo Colombiano de Construcción Sostenible, Cccs, resalta como fundamental para transformar el sector inmobiliario de la capital. La idea es clara: acelerar proyectos residenciales que incorporen medidas de ecourbanismo y construcción sostenible, impulsando así la vivienda formal en sus diferentes categorías (VIS, VIP y no VIS) mientras se reactiva la economía de la ciudad.
Estos incentivos no son para cualquiera. El decreto aplica a proyectos con uso residencial predominante que inicien trámite de plan parcial, licencia urbanística o modificación de licencia desde que entró en vigencia. También pueden acogerse algunos procesos que ya estén en formulación. La norma se integra al Plan de Ordenamiento Territorial vigente como parte de la estrategia de reactivación económica y acción climática que promueve Bogotá.
¿Y cuáles son esos beneficios concretos? El decreto ofrece incentivos relacionados con la cesión de suelo para espacio público y permite que los constructores incorporen mezcla de usos en Planes Parciales. Para los proyectos de renovación urbana, habilita la posibilidad de cumplir obligaciones de espacio público mediante pago compensatorio o cesión de suelo en el mismo sitio. En consolidación urbana establece incentivos vinculados a obligaciones de espacio público, y en grandes servicios metropolitanos permite destinar área construida a usos dotacionales e industriales en lugar de cumplir algunas obligaciones tradicionales.
Pero aquí viene lo importante: no basta con decir "vamos a hacer sostenible". El Cccs fue claro en esto. "El acceso a estos incentivos está condicionado al cumplimiento de requisitos específicos y a su verificación en el proceso de licenciamiento urbanístico. Los proyectos deberán incorporar en sus planos las medidas de ecourbanismo y construcción sostenible, diligenciar el Anexo de Construcción Sostenible del Formulario Único Nacional, presentar la autodeclaración de las medidas adoptadas y contar con una precertificación o reconocimiento de diseño bajo estándares como Casa Colombia, Leed, Edge o el Programa Bogotá Construcción Sostenible".
En otras palabras, Bogotá está tomándose en serio esto de la sostenibilidad. No se trata solo de repartir incentivos, sino de verificar que cada proyecto realmente cumpla con estándares ambientales y constructivos reconocidos. Es una apuesta por que la capital crezca, sí, pero de manera responsable con el planeta.
Fuente original: La República - Empresas