América Latina gasta poco en salud y los ciudadanos pagan la cuenta: ningún país cumple meta de la OMS

Un informe presentado en el Fifarma Annual Summit revela que ninguno de los ocho países latinoamericanos analizados invierte el 6% del PIB en salud que recomienda la Organización Mundial de la Salud. Esta subfinanciación crónica ha obligado a que los ciudadanos asuman hasta el 30% del gasto de bolsillo, especialmente en medicamentos y servicios esenciales. El problema se agrava porque los presupuestos no se ajustan a las enfermedades que realmente matan en la región, como diabetes, cáncer y problemas del corazón, mientras descuidan la salud mental.
Los sistemas de salud en América Latina están quebrados por falta de dinero. Así lo advierte un nuevo análisis presentado esta semana en Brasilia durante el Fifarma Annual Summit, un encuentro de expertos en farmacéutica regional. El estudio, realizado por investigadores de Duke University, analiza ocho países: Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, México y Perú. La conclusión es contundente: ninguno de ellos alcanza el 6% del Producto Interno Bruto en gasto público de salud que la Organización Mundial de la Salud considera como mínimo necesario.
Esta brecha en el financiamiento no es solo un número en una hoja de cálculo. Se traduce directamente en falta de medicamentos, servicios saturados, listas de espera eternas y, lo más grave, en que la gente tiene que sacar dinero de su bolsillo para no morir. En toda la región, los ciudadanos terminan pagando en promedio el 30% de lo que cuesta su atención médica. En México llega al 39,1%, en Ecuador al 32,5% y en Brasil al 27,4%. Colombia está mejor con un 14,4%, lo que sugiere que el sistema de salud colombiano ofrece más protección financiera, aunque también enfrenta sus propias crisis presupuestarias y debe dinero a los hospitales y centros médicos.
El problema se complica porque los gobiernos gastan el dinero que sí tienen de forma equivocada. Las enfermedades que mata de verdad en América Latina son enfermedades crónicas: infartos, cáncer, diabetes. Estas patologías representan más del 75% de las muertes en casi todos los países estudiados. Pero los presupuestos no reflejan esta realidad. En Argentina, por ejemplo, mientras se invierte mucho en vacunas y control de enfermedades transmisibles, las enfermedades crónicas quedan rezagadas. Lo mismo ocurre con la salud mental, un área crítica que sufre crónica falta de financiamiento en toda la región.
El informe enfatiza que una población saludable es más productiva económicamente. Cuando alguien no tiene acceso a atención primaria básica o medicamentos, no puede trabajar con normalidad, su familia pierde ingresos y se perpetúa un ciclo de pobreza. Cada dólar invertido en salud regresa en forma de mayor capacidad de trabajo y generación de riqueza. Sin embargo, los presupuestos se asignan por costumbre histórica, no por resultados reales.
En el caso de Colombia, el país invierte 506 dólares por persona en salud anualmente, lo que lo ubica como el quinto entre los ocho países analizados. Supera a Ecuador (493 dólares) y Perú (446 dólares), pero queda muy lejos de Chile (1.547 dólares) y Argentina (1.371 dólares). La brecha con el promedio de la OCDE, que es de 5.552 dólares por persona, es abismal.
El análisis advierte que los sistemas de salud latinoamericanos enfrentan una crisis estructural que requiere cambios profundos. Propone migrar hacia modelos que asignen recursos según resultados reales de salud, no por tradición. También pide fortalecer la eficiencia del gasto existente. Mientras tanto, los ciudadanos seguirán asumiendo costos que deberían ser responsabilidad del Estado, y las enfermedades que más matan seguirán siendo las menos priorizadas en los presupuestos públicos.
Fuente original: El Tiempo - Salud