Abril y mayo: los meses que asfixian la tesorería de las empresas colombianas

Entre abril y mayo se concentran varias obligaciones tributarias simultáneas en Colombia: IVA, retención en la fuente y primera cuota de renta. Esta coincidencia agobia la caja de las empresas porque llega al mismo tiempo que nómina, cartera y otros gastos. Los expertos señalan que el problema no es la cantidad de impuestos sino la falta de planeación anticipada, que genera riesgo de sanciones y desajustes financieros.
Para la mayoría de empresas en Colombia, abril y mayo son meses de verdadera presión tributaria. No es solo que lleguen varias obligaciones al mismo tiempo: IVA, retención en la fuente y la primera cuota de impuesto de renta. El problema real es que estas fechas de pago coinciden con otros gastos que no esperan: la nómina sigue corriendo, la cartera de clientes no siempre entra a tiempo y los ingresos rara vez alinearse con los plazos que la Dian establece. Esa tormenta perfecta es lo que golpea de verdad el bolsillo de las compañías.
Según Paul Vásquez, socio director de Planning Tax, muchas empresas ven cada impuesto como una obligación aislada cuando en realidad todos golpean la misma caja. "Uno de los errores más costosos en una pequeña o mediana empresa es pensar que el problema tributario empieza cuando llega la fecha de vencimiento. En realidad, para ese momento se hace evidente la falta de planeación que debió ejecutarse con anticipación", advierte el experto. El asunto es que los directivos toman decisiones reactivas: corren a cumplir cuando ya la fecha está encima, sin una estrategia clara sobre en qué orden pagar y cómo tienen los recursos disponibles.
La retención en la fuente es la más sensible de todas estas obligaciones. No basta con presentar un papel a la Dian: hay que tener el dinero listo para pagarlo. Eso la convierte en prioridad absoluta dentro de la gestión de caja. El IVA, en cambio, introduce otro tipo de riesgo porque muchas empresas no saben bien si deben declararlo bimestral o cuatrimestralmente dependiendo de su tamaño. Un error ahí no solo genera correcciones: también sanciones e intereses que agravan la presión en un momento ya complicado. La renta, finalmente, muchas empresas la postergan porque la ven como más lejana, pero cuando llega el momento del pago el margen de maniobra ya casi no existe.
Lo que separa a una empresa que logra sortear estos meses con estabilidad de otra que entra en apuros no es necesariamente el tamaño de los ingresos. Es la disciplina con la que gestiona los recursos. La recomendación de los expertos es simple pero efectiva: separar dinero semanalmente desde el inicio del año para cubrir obligaciones tributarias, en lugar de esperar hasta último momento a reunir toda la plata. También conviene empezar desde ya a hacer estimaciones del impacto tributario para anticipar cuánto dinero va a necesitar cada mes. De esa forma, cuando llegue abril y mayo, el flujo de caja no se quiebra por decisiones tomadas sin tiempo de respirar.
Fuente original: Portafolio - Economía