A los 16 años se puede manejar moto eléctrica en Colombia: así es la nueva regulación

Colombia estableció con la Ley 2486 de 2025 que solo mayores de 16 años pueden conducir motocicletas eléctricas. Para menores entre 12 y 16 años se permite solo patinetas eléctricas de baja potencia en ciclorrutas y bajo supervisión de adultos. El Gobierno busca equilibrar el crecimiento de vehículos eléctricos con la seguridad vial, considerando que menores carecen de madurez para interactuar con tráfico mixto en velocidades superiores a 25 kilómetros por hora.
Colombia acaba de fijar reglas claras sobre quién puede manejar motocicletas eléctricas. La Ley 2486 de 2025 establece que solo personas de 16 años en adelante están autorizadas para conducir estos vehículos en el país. La decisión lleva implícito un mensaje del Gobierno: ante el crecimiento acelerado de estas máquinas en calles y ciclorrutas de las principales ciudades, había que poner orden regulatorio.
La medida no es caprichosa. Según el Gobierno, menores de esa edad no poseen la madurez vial necesaria para desenvolverse en entornos donde conviven peatones, bicicletas y automóviles tradicionales. Además, consideran que vehículos capaces de superar 25 kilómetros por hora presentan riesgos reales para conductores sin experiencia. El debate entre usuarios y autoridades sobre esta edad mínima indica que no todos están convencidos, pero la ley ya está en vigencia.
Para jóvenes entre 12 y 16 años existe una alternativa restringida: pueden usar patinetas eléctricas de baja potencia, pero solo en ciclorrutas habilitadas y bajo supervisión obligatoria de un adulto responsable. No está permitido circular por vías principales. La idea es permitir que estos menores vayan adaptándose a la tecnología sin exponerse a riesgos mayores.
El incumplimiento tiene consecuencias reales. Cuando un menor viola estas normas, la responsabilidad legal cae sobre sus padres o acudientes. Las autoridades de tránsito tienen potestad para imponer multas económicas e inmediatamente inmovilizar el vehículo infractor. Con esto, el Gobierno intenta desestimular el mal uso desde la raíz.
La regulación refleja un dilema que enfrentan las ciudades colombianas: cómo absorber nuevas tecnologías de movilidad sin comprometer la seguridad de todos. Los vehículos eléctricos livianos crecen aceleradamente en espacios urbanos, pero ese auge necesitaba marcos legales que protejan tanto a conductores jóvenes como a quienes comparten la vía.
Fuente original: El Tiempo - Finanzas Personales