96% de colombianos tiene producto financiero, pero muchos no saben usarlo
Casi todos los adultos en Colombia acceden a algún producto financiero, pero los números esconden un problema real: un tercio de quienes tienen cuenta de ahorro no la aprovecha adecuadamente. El acceso al crédito sigue siendo limitado, especialmente para las microempresas. Lo importante no es solo tener estos productos, sino saber usarlos de verdad para mejorar la situación económica personal.
Tener un producto financiero no es lo mismo que saber qué hacer con él. Eso es lo que revela un informe de Anif, que muestra que 96,3% de los adultos colombianos cuenta con al menos un producto financiero formal. Pero detrás de esa cifra optimista hay una realidad incómoda: muchas personas tienen cuentas de ahorro que prácticamente no usan, y quienes sí las utilizan muchas veces no comprenden bien cómo maximizar sus beneficios.
El crédito es donde la brecha se hace más evidente. Apenas 35% de las personas naturales tiene acceso a financiamiento, una proporción que sigue siendo baja si consideramos que necesitamos dinero para prácticamente cualquier proyecto. En las empresas la situación es aún más compleja. Mientras las grandes compañías tienen acceso a crédito en 82,1% de los casos, las microempresas apenas alcanzan 15,3%. Para una economía donde la mayoría de empleos se generan en negocios pequeños, esa cifra revela un cuello de botella importante.
Aquí viene lo interesante del análisis de Anif: solo abrir una cuenta o acceder a un crédito no resuelve los problemas financieros. La organización explica que "una persona es financieramente sana cuando administra sus finanzas de manera que pueda cubrir sus gastos del día a día, aprovechar oportunidades para su vida, resistir choques (resiliencia) y sentirse segura de su propia situación financiera, conservando a la vez control sobre sus decisiones". En otras palabras, necesitamos no solo acceso, sino educación y uso efectivo de esas herramientas.
El punto central es este: tener dinero guardado en una cuenta que no usas es prácticamente como no tenerlo. Y no saber cómo negociar las tasas de interés de un crédito puede convertir un préstamo en una pesada carga. Anif concluye que el verdadero desafío no es simplemente expandir la inclusión financiera, sino asegurar que cuando las personas y empresas tienen acceso a estos productos, realmente los aprovechen para mejorar su realidad económica.
Fuente original: La República - Finanzas