Yuvelis Morales, la activista de Puerto Wilches que ganó el Goldman por frenar el fracking en Colombia

A los 25 años, Yuvelis Morales logró detener proyectos de extracción de petróleo y gas en las orillas del río Magdalena a través de protestas, pedagogía y acciones judiciales. Su lucha contra el fracking le valió el premio Goldman 2026, considerado el Nobel de los ambientalistas, pero también le costó amenazas que la obligaron a exiliarse en Francia. Ahora desde California, la descendiente de pescadores reclama al presidente Petro que prohíba definitivamente esta práctica en Colombia, donde casi 150 defensores ambientales fueron asesinados en 2024.
Con apenas 25 años, Yuvelis Morales ha hecho algo que muchos creían imposible: frenar proyectos de perforación petrolera en Puerto Wilches, su pueblo natal a orillas del río Magdalena. Esta semana recibió el premio Goldman, uno de los reconocimientos más prestigiosos para los defensores ambientales del mundo, por su lucha contra el fracking bajo el lema "No al fracking".
Morales es descendiente de pescadores y creció en una región donde la mayor refinería del país operaba cerca de sus casas. Desde los 18 años comenzó a organizar a la comunidad, educando a sus vecinos sobre los riesgos de la extracción mediante fracking, esa técnica que bombea agua y químicos en el subsuelo para extraer gas y petróleo. Combinó manifestaciones públicas, presión en redes sociales y apoyo a demandas judiciales que lograron frenar los pilotos que adelantaban la petrolera estatal Ecopetrol y la empresa estadounidense ExxonMobil.
El fracking, según Morales, "destroza la armonía comunitaria, acaba con la vocación agrícola y desplaza no solamente a los seres humanos, sino también a la fauna y la flora". Su oposición es firme y la describe como "innegociable", pero el costo personal ha sido alto. En 2022, hombres armados llegaron a su casa para intimidarla, obligándola a buscar asilo en Francia durante varios meses. Incluso tuvo que abandonar sus estudios de ingeniería ambiental para dedicarse completamente a la defensa de su territorio. A pesar del miedo, ella asegura que "una decide qué hacer con ese miedo", ya sea dejarse paralizar "o más bien denunciamos y tomamos todo para gritarle al mundo lo que está pasando".
Colombia es el país más peligroso del mundo para los defensores ambientales. Durante 2024, según reportes de la ONG Global Witness, casi 150 activistas fueron asesinados en el país. Morales denuncia que el fracking "ha recrudecido incluso la violencia contra líderes sociales y ambientales", en una región que ya cargaba con el dolor de décadas de violencia guerrillera y paramilitar.
Ahora, desde California donde fue galardonada junto a otros cinco líderes, Morales ve este reconocimiento como "el inicio del fin de la era y la expansión de los combustibles fósiles" en Colombia. Su victoria ha elevado los costos para las empresas y, combinada con la visibilidad mediática, logró que los proyectos quedaran suspendidos. Sin embargo, ella clama al presidente Gustavo Petro que no abandone el mandato "sin lograr la prohibición del fracking". El presidente de izquierda paralizó estos contratos al llegar al poder y envió varias propuestas al Congreso para prohibir la práctica, pero no encontró apoyo legislativo.
Morales compara la labor de los ambientalistas como un "escudo" que protege los territorios frente a la presión de la industria petrolera. Mientras Colombia enfrenta una difícil transición energética (limitada por la dependencia económica de los ingresos petroleros), ella mantiene su mensaje claro: "Voy a seguir gritándole al mundo que hay que vivir en nuestros territorios y jamás entregarlos".
Fuente original: El Colombiano - Colombia


