Yemen al borde del colapso: advierten que más niños morirán si la crisis se agrava

La ONU alerta que más de 20 millones de yemeníes enfrentan hambre severa mientras el país se desmorona por disputas políticas y militares. El coordinador humanitario advierte que 2026 será aún más crítico. A esto se suma el colapso del sistema sanitario y la retención de 69 trabajadores de la ONU por fuerzas hutíes.
Yemen está llegando a un punto de quiebre humanitario alarmante. Julien Harneis, quien coordina la respuesta de ayuda de la ONU en el país, fue directo en su mensaje el pasado lunes: "La realidad es muy simple: los niños están muriendo y la situación va a empeorar". Su preocupación central es que nadie se entere del deterioro hasta que las cifras de muertes y enfermedades se disparen en los próximos meses.
La crisis yemení es un caos político y militar de varios frentes. Por un lado están las fuerzas hutíes, respaldadas por Irán, que controlan la capital Saná. Del otro, el Gobierno internacionalmente reconocido en Adén, apoyado por una coalición militar dirigida por Arabia Saudí. Recientemente se sumó otra complicación: enfrentamientos entre el Gobierno y el Consejo de Transición del Sur sobre el control de provincias ricas en recursos. Harneis lo resumió así: en menos de 48 horas el STC tomó todas las zonas del Gobierno en Adén, pero cuatro semanas después anunciaron desde Riad que se "disolvían". Sin embargo, en las calles de Adén seguía habiendo manifestaciones diciendo que el movimiento no desapareció. Es el tipo de volatilidad que hace imposible planificar cualquier operación humanitaria.
Los números hablan por sí solos. Más de 20 millones de yemeníes, casi la mitad de la población, enfrentarán inseguridad alimentaria grave en el próximo mes. Decenas de miles podrían caer en condiciones de hambruna. El año pasado, los socios de la ONU lograron entregar alimentos a 3,4 millones de personas, pero es una gota en el océano de necesidad. Harneis espera que todo empeore significativamente en 2026.
El sistema de salud está colapsando. Ya 450 centros de salud han cerrado y miles más están en riesgo de perder financiamiento. Los programas de vacunación están amenazados, y apenas dos tercios de los niños yemeníes tienen inmunización completa, principalmente porque muchos en el norte no tienen acceso. El funcionario advirtió que "el sistema sanitario no va a recibir el mismo apoyo que en el pasado".
Todo esto ocurre mientras 69 trabajadores de la ONU y diplomáticos permanecen detenidos por fuerzas hutíes. Harneis describió el sufrimiento de sus familias: "Es terrible para ellos; algunas familias llevan cinco años sin ver a sus seres queridos. No saben en qué condiciones se encuentran, no saben dónde están, no saben si van a ser condenados a muerte en los próximos días". Estas detenciones no solo causan angustia personal, sino que también entorpecen la capacidad de la ONU para actuar.
Lo que hace más frustrante la situación es que la ONU lleva trabajando en Yemen desde los años 60, pero en los últimos dos años se ha producido un colapso que Harneis describió como "inexplicablemente" repentino. Para los trabajadores humanitarios en el terreno, esto significa trabajar en condiciones cada vez más peligrosas y con menos recursos para ayudar a gente que desesperadamente los necesita.
Fuente original: ONU - Oriente medio



