Andy Burnham, el alcalde que aspira a dirigir el Reino Unido, pero debe saltar tres obstáculos primero

Andy Burnham, alcalde del Gran Manchester, encabeza las encuestas como posible sucesor de Keir Starmer entre los laboristas británicos. Sin embargo, su camino hacia el poder es complicado: primero debe regresar al Parlamento, luego ganar una elección local enfrentando a la ultraderecha, y finalmente competir contra otros pesos pesados de su partido. Mientras tanto, Starmer se aferra al cargo sin indicios claros de que vaya a renunciar, lo que deja a Burnham en un limbo político.
En Reino Unido, los legisladores laboristas ya especulan sobre quién podría reemplazar a Keir Starmer en Downing Street. El primer ministro enfrenta una crisis política sin precedentes tras derrotas electorales y pérdida de respaldo dentro de su propio partido, pero se resiste a renunciar. En este escenario, Andy Burnham emerge como el favorito entre los votantes laboristas. Los sondeos de YouGov y BMG Research lo posicionan como el sucesor más probable, aunque la realidad política es mucho más enredada de lo que las encuestas sugieren.
Burnham tiene un largo historial en la política británica. Fue diputado entre 2001 y 2017, trabajó como ministro durante el gobierno de Gordon Brown entre 2007 y 2010, e intentó sin éxito dirigir el partido en 2010 y 2015. Hace poco fue elegido alcalde del Gran Manchester en 2024, donde ha ganado visibilidad. Considerado del ala izquierda laborista, ha expresado su disposición a regresar al Parlamento. "Se necesita un cambio mucho mayor a nivel nacional... cambiaremos el Partido Laborista para mejor y lo convertiremos en un partido en el que se pueda volver a creer", escribió recientemente en redes sociales.
Pero antes de pensar en Downing Street, Burnham enfrenta tres desafíos inmediatos. Primero, necesita que el órgano ejecutivo laborista lo autorice como candidato parlamentario. Esto ya le fue negado a principios de año. Segundo, debe ganar una elección en el distrito de Makerfield del Gran Manchester. Aunque esa zona ha sido laborista desde 1983, el panorama cambió radicalmente tras las elecciones locales del 7 de mayo, cuando la ultraderechista Reform UK duplicó el voto laborista. En una ciudad minera como Makerfield, donde muchos ciudadanos sufrieron el cierre de las minas de carbón, el electorado está dividido. Una enfermera local explicó a Reuters que su familia siempre votó laborista "pero ahora eso ha cambiado por completo", ya que considera que ese partido "ya no goza de tan buena reputación".
Si Burnham logra sortear esos obstáculos, le espera una batalla feroz contra otros aspirantes de su propio partido. Wes Streeting, quien acaba de renunciar como ministro de Salud, es un rival notable. Con 43 años y elegido diputado en 2015, Streeting representa la derecha laborista y fue considerado cercano a Starmer. En su renuncia escribió: "Donde necesitamos visión, tenemos un vacío. Donde necesitamos dirección, tenemos deriva". Otra contendiente potencial es Angela Rayner, exviceprimera ministra, aunque carga con un escándalo fiscal tras no pagar suficientemente en impuestos por la compra de una vivienda. Recientemente fue "exonerada de toda culpa" por las autoridades fiscales, lo que podría reactivar sus ambiciones políticas.
Otros nombres en circulación incluyen al secretario de Energía Ed Miliband, la ministra del Interior Shabana Mahmood, y Alistair Carns, ministro de las Fuerzas Armadas. Sin embargo, ninguno ha dado aún el paso formal para desafiar a Starmer, un movimiento que requiere el respaldo de al menos 81 diputados laboristas. El secretario de Vivienda Steve Reed pidió el viernes a los miembros del partido que se enfoquen en gobernar antes que en disputas internas, advirtiendo que una contienda por el liderazgo fortalecería a Reform UK y apartaría la atención de problemas como la crisis del costo de vida.
La ironía es que Burnham lidera las encuestas, pero la política no es un sondeo. Debe regresar al Parlamento, vencer a un rival de ultraderecha con mejor tracción electoral que hace meses, y luego competir contra compañeros con más experiencia ministerial reciente. Todo esto mientras Starmer mantiene el cargo con muy poco respaldo pero sin mostrar intenciones de ceder. Para Burnham, ser el favorito hoy podría significar poco si los hechos políticos sobre el terreno juegan en su contra.
Fuente original: France 24 - Europa



