Washington se toma seis meses para reorganizar su presencia militar en Europa en la nueva "OTAN 3.0"

Estados Unidos anunció una revisión de seis meses sobre su despliegue militar en Europa como parte de su reposicionamiento en la OTAN bajo la Administración Trump. El secretario de Guerra Pete Hegseth advirtió que algunos aliados "aprobarán con nota" mientras otros "suspenderán" según su cumplimiento en defensa. El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, aseguró que Europa "ya está cubriendo la diferencia" en los recortes estadounidenses, con aumentos del 20% en gastos de defensa de los aliados europeos.
En la reunión de ministros de Defensa de la OTAN en Bruselas, preparatoria para la cumbre de líderes de julio en Ankara, Estados Unidos formalizó un cambio que llevaba semanas anticipándose. El secretario de Guerra Pete Hegseth anunció el 18 de junio que Washington se tomará "hasta seis meses" para revisar su postura militar y bases en Europa. Esta evaluación forma parte de lo que Hegseth denominó la construcción de una "OTAN 3.0", descrita como una "alianza equilibrada en la que Europa asuma el liderazgo de su propia defensa".
La revisión no es un ejercicio administrativo neutro. Hegseth fue explícito: algunos países aliados "suspenderán y otros aprobarán con nota" según su desempeño. El secretario de Guerra señaló que Washington "vigilará de cerca" a aquellos aliados que no cumplan con sus aportes de defensa o que muestren resistencia. Sus palabras revelaron el trasfondo de tensión: algunos países europeos se negaron recientemente a permitir que bases estadounidenses en sus territorios se utilizaran para lanzar ataques contra Irán. Hegseth calificó esa decisión de "vergonzosa", diciendo que "estos aliados pusieron en riesgo a los hijos e hijas de Estados Unidos" al negarles acceso a bases y sobrevuelos que consideraba cruciales.
La medida llega mientras la Administración Trump busca redirigir recursos hacia posibles conflictos en el Indo-Pacífico. Hace pocas semanas, Estados Unidos informó que reduciría su contribución a la fuerza de respuesta rápida de la OTAN, retirando un portaaviones, buques de apoyo y decenas de aeronaves de combate. Aunque la Casa Blanca justifica estos movimientos por la necesidad de reorganizar sus fuerzas globales, el esquema de evaluación amenaza convertirse en un sistema de premios y castigos para los aliados.
Hegseth también criticó el enfoque de las políticas europeas, afirmando que Europa se ha centrado "en la equidad de género, el cambio climático y la austeridad en defensa" en lugar de en "tanques, cazas y defensas aéreas". Estas críticas, sin embargo, ignoran la realidad de que desde la invasión rusa a Ucrania en 2022, los países europeos han aumentado significativamente sus gastos militares y han reactivado sus esfuerzos para expandir sus fuerzas armadas.
Algunos aliados europeos cercanos a Trump responden con entusiasmo a esta reconfiguración. Polonia aprobó una resolución para permitir una base permanente de Estados Unidos, esperando que miles de soldados se estacionen de forma permanente en lugar de los aproximadamente 10.000 que normalmente están de forma rotatoria. Lituania, por su parte, incluyó en su nuevo acuerdo de coalición gobierno la intención de asegurar una presencia militar estadounidense de largo plazo.
El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, intentó suavizar el impacto de estos cambios. Afirmó que Europa "ya está cubriendo esa diferencia" en los recortes estadounidenses. Rutte señaló que los aliados europeos y Canadá gastaron el año pasado 90.000 millones de dólares más en defensa, un aumento del 20% respecto a 2024. Aunque reconoció que si "estalla una guerra" Estados Unidos quizá no pueda "cumplir todo lo que prometieron", expresó confianza en que "lucharemos en esa guerra y la ganaremos".
La OTAN también emitió su primer comunicado del Grupo de Planificación Nuclear en 19 años, reafirmando que sus fuerzas nucleares estratégicas siguen siendo "la garantía suprema de la seguridad aliada". Washington aclaró que no tiene intención de retirar sus armas nucleares de Europa, consideradas pilares fundamentales de la arquitectura de la alianza. Mientras tanto, Ucrania permanece como un asunto crítico. En la próxima cumbre de Ankara podría anunciarse un compromiso de apoyo anual de entre 60.000 y 70.000 millones de euros, aunque Estados Unidos no aportará dinero directo.
Fuente original: France 24 - Europa



