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Trump declara terminada la tregua con Irán y amenaza nuevos bombardeos en plena cumbre de la OTAN

Fuente: France 24 - Medio Oriente
Trump declara terminada la tregua con Irán y amenaza nuevos bombardeos en plena cumbre de la OTAN
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Donald Trump anunció el colapso del acuerdo provisional de cese al fuego con Irán durante la cumbre de la OTAN en Ankara, calificando las negociaciones de pérdida de tiempo. Washington revocó la licencia petrolera a Teherán y amenazó con nuevos ataques, mientras que Irán respondió con represalias contra bases estadounidenses en el Golfo Pérsico. La escalada reactiva ha puesto en riesgo la seguridad energética mundial, con el petróleo aumentando más del 6 por ciento tras las declaraciones del mandatario.

Lo que hace poco parecía un respiro en la región es ahora ceniza política. El acuerdo de 60 días entre Washington y Teherán, diseñado apenas hace semanas como un dique de contención contra una guerra que amenazaba con devorar Medio Oriente, está prácticamente desarmado. Donald Trump lo confirmó este miércoles en Ankara durante la cumbre de la OTAN con un mensaje sin ambigüedades: "Para mí, se acabó. No quiero tener nada que ver con ellos. Son escoria (...) Son gente enferma. Están liderados por gente enferma, y ​​son gente cruel y violenta. Y si tuvieran un arma nuclear, la usarían. En mi opinión, todo ha terminado".

Lo preocupante no fue solo el tono sino la amenaza explícita. Trump advirtió que probablemente atacaría Irán nuevamente esa misma noche. Formalmente, el mandatario no canceló las negociaciones —otros líderes occidentales como Emmanuel Macron insisten en que la diplomacia continúa—, pero el mensaje enviado desde la capital turca redujo drásticamente el espacio para una solución negociada. Es como dejar la puerta abierta mientras le quitas el picaporte.

La espiral de represalias que llevó a este punto cuenta una historia familiar en Medio Oriente: acción y reacción sin freno. Estados Unidos bombardeó sistemas de defensa aérea, radares y embarcaciones rápidas de la Guardia Revolucionaria tras argumentar que respondía a ataques contra buques mercantes en el estratégico estrecho de Ormuz. Irán contraatacó lanzando misiles y drones contra instalaciones estadounidenses en Bahrein y Kuwait. Ambos bandos presentaron sus operaciones como represalias limitadas, pero el intercambio dejó claro que el acuerdo de julio es tan frágil como papel mojado.

El petróleo volvió a convertirse en el termómetro de la crisis y también en su arma más letal. Washington revocó la licencia que permitía a Irán vender petróleo legalmente como parte del acuerdo provisional, endureciendo nuevamente la presión económica. Mientras tanto, los ataques contra petroleros y el regreso de buques que optaron por no cruzar el estrecho de Ormuz reflejan que la seguridad marítima está deteriorándose rápidamente. El crudo Brent subió más del 6 por ciento inmediatamente después de las declaraciones de Trump. Recordemos que por ese estrecho transitaba antes del conflicto cerca de una quinta parte del comercio mundial de petróleo y gas. Un cierre o una interrupción sostenida tendría efectos en cascada en economías como la colombiana, que dependen de la estabilidad de los precios energéticos.

El momento elegido para esta nueva escalada tampoco fue casual. Irán estaba en medio del funeral del ayatolá Ali Khamenei y una transición de liderazgo delicada tras su muerte. Esas ceremonias religiosas debían ser un período de contención antes de iniciar negociaciones definitivas. En cambio, fueron eclipsadas por explosiones. Desde Teherán, el tono también se endureció. El presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Qalibaf, sentenció que "la era de la intimidación y la extorsión ha terminado" y aseguró que su país no cederá ante presiones estadounidenses. Ese mensaje reduce aún más las posibilidades de concesiones en asuntos especialmente sensibles como el programa nuclear iraní.

Lo irónico es que formalmente la diplomacia sigue viva. Las negociaciones previstas tras las exequias de Jamenei permanecen en agenda y mediadores regionales aún hacen esfuerzos. Pero el lenguaje de Trump —rechazando tener contacto con los dirigentes iraníes— revela un deterioro político que va más allá de los bombardeos. El verdadero reto ahora no es solo detener los ataques, sino reconstruir una confianza mínima para negociar algo permanente. Mientras continúen las represalias cruzadas, las amenazas de nuevas operaciones y la presión sobre el comercio energético, ese alto el fuego podría reducirse a un documento que existe solo en papel.

Fuente original: France 24 - Medio Oriente

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