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Viajes más baratos en vuelos, pero caros en comisiones: cómo no perder 10% del presupuesto

Fuente: El Tiempo - Finanzas Personales
Viajes más baratos en vuelos, pero caros en comisiones: cómo no perder 10% del presupuesto
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Los tiquetes aéreos para Semana Santa cayeron hasta 42% este año, pero los viajeros pueden perder entre 5% y 10% del presupuesto total en comisiones de conversión, retiros en cajeros internacionales y tasas de cambio desfavorables. El problema radica en decisiones financieras mal tomadas antes y durante el viaje, no solo en el precio del pasaje. Colombia registró 5,8 millones de salidas al exterior en 2025, pero la mayoría de viajeros desconoce estrategias para reducir estos costos ocultos mediante planeación anticipada y herramientas digitales.

La buena noticia para los colombianos que planean viajar en Semana Santa es clara: los tiquetes aéreos internacionales registran caídas de hasta 42 por ciento comparados con el año anterior. Pero hay un lado menos evidente de esa ecuación financiera. Mientras el costo del vuelo baja, los gastos asociados al manejo del dinero durante el viaje pueden encarecer significativamente la experiencia, erosionando entre cinco y diez por ciento del presupuesto total si no se gestionan con cuidado.

Este contraste ocurre en un momento de expansión sin precedentes en viajes internacionales desde Colombia. En 2025, el país registró 5,8 millones de salidas al exterior según Migración Colombia, lo que refleja que viajar es cada vez más accesible. Sin embargo, esa misma tendencia ha puesto en evidencia un patrón problemático: los viajeros se obsesionan con conseguir el tiquete más barato pero rara vez calculan los costos financieros que se disparan durante el viaje.

El primer agujero en el presupuesto aparece antes de salir. Las plataformas de compra de tiquetes muestran precios en pesos colombianos para facilitar la comparación, pero ese valor ya contiene un margen de conversión que va entre tres y ocho por ciento por encima de la tasa representativa del mercado. Es dinero de más que el viajero paga sin saberlo. Luego está la compra de divisas en el momento menos propicio. Quienes dejan para el último día la adquisición de dólares o euros enfrentan tasas muy por debajo del mercado, especialmente en aeropuertos donde el margen frente a la TRM puede alcanzar siete por ciento adicional. En un contexto donde la tasa de cambio ha fluctuado, este factor se convierte en determinante para el costo final del viaje.

Ya en el destino, los gastos financieros continúan multiplicándose. Cada retiro en cajeros internacionales genera comisiones entre tres y siete dólares por operación, sin contar los cargos que cobra el banco colombiano y el operador local. Las tarjetas de crédito tampoco son gratuitas: muchas entidades cobran entre dos y tres por ciento en comisiones por transacciones internacionales, además de aplicar tasas de cambio propias. Estos costos no aparecen en el momento del pago sino en el extracto del siguiente mes, lo que los hace invisibles durante el viaje. En términos concretos, un gasto de ocho millones de pesos hecho con tarjeta de crédito puede generar comisiones superiores a 240 mil pesos, dinero que se evapora sin dejar rastro de valor.

Hay otro factor que pocos consideran: mantener divisas sin usar durante semanas antes del viaje implica perder oportunidades de rendimiento. "La mayoría de los colombianos no sabe que puede hacer rendir su dinero en dólares mientras no lo está usando. No se trata de ser experto en finanzas, sino de no dejar la plata quieta cuando hay opciones accesibles para que trabaje", señala Christian Knudsen, CEO y cofundador de Littio.

La respuesta a este problema ha empezado a transformar la forma en que los viajeros manejan su dinero. La planeación financiera ahora ocupa un lugar central, anticipando conversiones, eligiendo medios de pago inteligentes y evitando comisiones innecesarias. Las herramientas digitales han ampliado las opciones: existen cuentas en múltiples monedas, tarjetas sin comisiones para transacciones internacionales y plataformas que negocian tasas de cambio más competitivas, reduciendo la dependencia de canales tradicionales más costosos.

La verdad incómoda es que la diferencia entre un viaje que respeta presupuesto y uno que se dispara no depende del precio del tiquete, sino de cómo se gestionan los recursos desde antes de partir. El acceso a viajar es mayor que en años anteriores, pero también lo es la complejidad financiera que lo acompaña. Quienes anticipan decisiones y usan herramientas disponibles consiguen que su dinero rinda más allá de lo que parece posible.

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