Vélez, donde el bocadillo es más que un dulce: es la identidad de Santander
Vélez se conoce como la capital del bocadillo en Colombia, un producto que surgió de la abundancia de guayaba en la región y se perfeccionó durante siglos. El municipio santandereano es también la capital del folclor del país, con atractivos como la Catedral Nuestra Señora de las Nieves y la Cueva de los Indios. El bocadillo veleño obtuvo denominación de origen en 2017, reconocimiento que protege su autenticidad y lo vincula directamente con el territorio.
En lo profundo de las montañas del sur de Santander existe un municipio que encontró su identidad en algo tan simple y a la vez tan importante como un dulce. Vélez es la capital del bocadillo en Colombia, hogar del tradicional bocadillo veleño, ese producto que ya forma parte del patrimonio cultural y económico de la región.
Pero aquí el bocadillo no es solo comida. Es la razón por la que cientos de familias viven dignamente, es la herencia que abuelas pasan a nietas, es lo que hace que Vélez sea Vélez. Todo comenzó porque la región, con su clima favorable y sus suelos fértiles, se convirtió en un lugar privilegiado para cultivar guayaba. Las comunidades indígenas ya hacían dulces a base de esta fruta mucho antes de que llegaran los españoles. Después, con la introducción de la caña de azúcar, la receta evolucionó hacia lo que hoy conocemos. La mezcla de pulpa y azúcar generó un producto más resistente, con sabor intenso y que se conservaba mejor, ideal para transportar y comercializar.
Con el tiempo, las técnicas de cocción, el moldeado y especialmente el empaque en hoja de bijao se fueron perfeccionando y pasando de generación en generación. Esto no fue casualidad: fue el trabajo paciente de artesanos que entendieron que estaban creando algo especial. En 2017, el bocadillo veleño recibió su denominación de origen, un reconocimiento oficial que certifica que este dulce solo puede llamarse así si viene de aquí, de este territorio específico. El producto incluso ha representado a Santander en eventos nacionales e internacionales, y en el Festival de la Guabina y el Tiple se elaboró nada menos que el bocadillo más grande del mundo.
Pero Vélez ofrece mucho más allá de sus dulces. El municipio ostenta el título de Capital del Folclor de Colombia, y eso se respira en cada rincón. La Catedral Nuestra Señora de las Nieves, construida en el siglo XVI, es famosa por su entrada lateral, un detalle curioso que le valió el apodo de "Catedral Atravesada" debido a cómo está adaptada a la inclinación del terreno. El Parque Nacional del Folclor es el corazón cultural del municipio, donde se celebran el Festival Nacional del Folclor y el Reinado Nacional del Bocadillo, eventos que movilizan a la comunidad.
Para los curiosos que quieran ver de cerca cómo se hace la magia, las fábricas familiares abren sus puertas para mostrar el proceso tradicional de elaboración del bocadillo. Allí es posible observar cada paso y probar el producto recién hecho, aún caliente. Los aventureros también pueden explorar la Cueva de los Indios, un atractivo natural con formaciones rocosas, pozos y cascadas subterráneas que guardaban relatos de la época de la Conquista.
Llegar hasta Vélez desde Bogotá toma entre 5 y 6 horas por carretera, pasando por Tunja y Barbosa. Desde Bucaramanga, el viaje es más corto, apenas 4 horas. Un destino que vale cada kilómetro recorrido para entender de dónde viene ese sabor que define a una región entera.
Fuente original: KienyKe - Portada
