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Valledupar después del festival: la batalla por mantener viva la cultura vallenata todo el año

Fuente: Noticias Valledupar

Una vez terminan las festividades de abril en Valledupar, la ciudad entra en un silencio cultural que deja a músicos, pintores y artesanos sin oportunidades. Las administraciones históricamente concentran toda su inversión en el mes del festival, olvidando estrategias que mantengan activa la oferta cultural el resto del año. Reactivar el Centro Histórico con espacios permanentes para artistas locales podría transformar la ciudad en un destino cultural de 365 días.

Cuando se apagan los reflectores en el Parque de la Leyenda, Valledupar experimenta un cambio drástico. Los músicos que hace poco emocionaban a miles de visitantes se quedan sin escenarios. Los pintores que exhibían sus obras desaparecen del mapa. Los artesanos cierran sus puertas. La ciudad que durante abril respira vallenato, merengue y cumbia, se sume en una rutina monótona que ahoga el talento local.

El problema es estructural. Año tras año, las administraciones apuestan todo su presupuesto cultural a las festividades de abril. Mientras el festival brilla, el resto del calendario queda en la penumbra. Muchos artistas locales no tienen alternativa: deben partir a otras ciudades del país buscando contratos para sobrevivir. Mientras tanto, la identidad cultural de Valledupar se reduce a un mes de celebración, cuando debería ser una experiencia permanente para quien quiera vivirla.

Existe también una visión limitada en el sector empresarial local. Algunos creen que los turistas solo buscan música durante las fiestas patronales, pero la realidad es otra. Visitantes extranjeros y colombianos de otras regiones quieren sumergirse en la cultura vallenata de forma constante. Desean escuchar a un Rey Vallenato en un callejón, compartir café con un artista, conocer la historia viva de la ciudad cada día.

Los callejones del Centro Histórico podrían ser la respuesta. Destinos como La Habana, San Juan o Cartagena mantienen viva su esencia precisamente porque usan sus zonas antiguas como espacios de expresión cultural permanente. Valledupar tiene la misma oportunidad. Imagina poder recorrer callejones coloniales donde un pintor expone sus lienzos, donde un juglar canta mientras bebes un tinto, donde la poesía local brota de las viejas casas de mango.

Para que esto deje de ser un sueño, se necesita acción desde tres frentes. Primero, voluntad política: la alcaldía debe eximir de impuestos a emprendedores que abran espacios culturales en esos callejones, además de garantizar seguridad e iluminación. Segundo, que los artistas se organicen en cooperativas sólidas que mantengan una agenda cultural diaria, sin interrupciones. Tercero, que empresarios locales apuesten por abrir cafés, galerías y pequeños teatros en las casonas del Centro Histórico.

Valledupar tiene el talento, la historia y los espacios. Lo que hace falta es cambiar una mentalidad que durante años la definió como "la ciudad del festival" en lugar de verla como un destino cultural de verdad, donde la música y el arte suenan todos los días, no solo en abril.

Fuente original: Noticias Valledupar

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