San Andrés reclama: isleños acusan a Colombia de colonizadora y piden independencia

The Economist publicó un reportaje sobre las tensiones en San Andrés, donde la comunidad Raizal acusa al gobierno colombiano de destruir su identidad y medio ambiente. Los isleños afrocaribeños, que preferirían vincularse a Inglaterra o buscar libre asociación con otras naciones caribeñas, denuncian que a pesar del reconocimiento constitucional de 1991, sus derechos étnicos siguen siendo ignorados. El desempleo, la corrupción y la contaminación alimentan el descontento y han llevado a algunos a soñar con la independencia.
The Economist sacó este fin de semana un artículo que trae a la luz un conflicto que pocos turistas ven cuando llegan a San Andrés. La isla, ubicada a 750 kilómetros al norte del continente colombiano, recibe cada año a más de un millón de visitantes atraídos por sus playas y el famoso "mar de los siete colores". Sin embargo, detrás de esas postales paradisíacas existe una realidad incómoda que ha generado un creciente movimiento independentista entre sus habitantes originarios.
Los Raizales, comunidad afrocaribeña que ha habitado el archipiélago durante siglos, se sienten cada vez más alejados de Colombia. Denuncian que los continentales han invadido sus tierras, destruido el medio ambiente y borrado progresivamente su cultura. La basura se acumula en las playas, una prisión hacinada vierte aguas residuales al mar, y el desempleo ronda el 13 por ciento, lo que ha empujado a muchos locales hacia actividades ilegales como el contrabando de drogas. Algunos líderes comunitarios son tan tajantes que preferirían que la isla volviera bajo dominio de Inglaterra, la "madre patria" que originalmente colonizó el archipiélago en el siglo XVII.
Sol Molano, una defensora de la cultura Raizal, es clara en su demanda: "Vivimos subyugados. Tenemos que ser libres del colonizador". La frustración es profunda porque aunque la Constitución de 1991 reconoció formalmente los derechos étnicos de los Raizales, poco ha cambiado en la práctica. Molano subraya que autonomía real significa poder elegir sus propios presidentes, no solo bailar o cocinar libremente. Documentos revelados en 2012 mostraron que la inteligencia colombiana monitoreaba a líderes Raizales, avivando la desconfianza hacia Bogotá.
El conflicto también se refleja en las aguas. Los pescadores Raizales aseguran que sus caladeros están siendo saqueados por operaciones del continente, mientras la marina colombiana patrulla la zona generando lo que se describe como un "conflicto permanente". Entre todo esto, algunos isleños sueñan con una solución radical: que San Andrés busque libre asociación con otra nación caribeña como Panamá o Nicaragua, que geográficamente están más cerca que el territorio continental colombiano.
Sin embargo, esa independencia parece lejana. La mayoría de la población actual no es Raizal y probablemente no apoye una secesión. Además, el presidente Gustavo Petro, quien ha hablado de "descolonizar" Colombia, representa un incómodo dilema: sus propios objetivos políticos chocan con las demandas de los Raizales. En 2023 nombró a cinco isleños como embajadores en naciones del Caribe, un gesto que resultó insuficiente para los líderes comunitarios que buscan cambios estructurales más profundos.
Fuente original: The Archipielago Press



