Upskilling y reskilling: cómo las empresas colombianas reinventan a sus empleados
Las empresas están invirtiendo en actualizar las habilidades de sus trabajadores a través de dos estrategias: el upskilling (enseñar nuevas competencias para mejorar el desempeño actual) y el reskilling (capacitar para nuevos roles dentro de la organización). Estas iniciativas no solo combaten la brecha digital y aumentan la competitividad, sino que también generan fidelidad en los empleados y reducen costos de selección. Implementarlas requiere evaluar competencias, diseñar formaciones personalizadas y usar plataformas digitales de aprendizaje.
El mercado laboral en Colombia, como en todo el mundo, está cambiando aceleradamente. La tecnología entra a las empresas casi a diario, y los trabajos que conocemos están evolucionando. Por eso muchas compañías han entendido que no pueden simplemente contratar talento nuevo, sino que deben invertir en mejorar a quienes ya tienen en nómina.
Aquí es donde entran en juego dos conceptos que están ganando fuerza en el mundo empresarial: el upskilling y el reskilling. Aunque los nombres suenan parecido, hacen cosas diferentes. De acuerdo con Iberdrola, "el upskilling consiste en enseñar nuevas competencias a un trabajador con el fin de optimizar su desempeño en su puesto actual, mientras que el reskilling, o reciclaje profesional, se enfoca en formar al empleado para que pueda adaptarse a un nuevo rol dentro de la empresa." En otras palabras: upskilling es mejorar en lo que ya haces; reskilling es prepararte para hacer algo diferente en la misma compañía.
La diferencia es clave: "En líneas generales, el primero tiende a formar trabajadores más especializados, mientras que el segundo promueve perfiles más versátiles", explica Iberdrola. Así, una empresa puede decidir si necesita profundizar la expertise de alguien o hacerlo más flexible para ocupar diferentes posiciones.
¿Por qué las empresas apuestan por esto? Los beneficios son bastante claros. Primero, combaten la brecha digital que existe dentro de sus organizaciones y se vuelven más competitivas en un mercado acelerado. Segundo, ahorran tiempo y dinero porque no necesitan hacer procesos de selección tan largos ni esperar tanto a que nuevos empleados se adapten. Pero hay un efecto secundario hermoso: "ayudan a crear fidelidad y a retener el talento. Los empleados son conscientes de que la compañía invierte en ellos al mejorar su perfil profesional", señala Iberdrola.
Además, estos programas mejoran la imagen de la empresa, ofrecen formación continua a todo el equipo y ayudan a cumplir los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU. Todo esto contribuye a una cultura empresarial más dinámica y preparada para los cambios.
¿Cómo se hace en la práctica? Iebs Business School sugiere empezar por una evaluación de competencias para saber qué habilidades tienen los empleados y qué necesita la organización en el futuro. Luego vienen programas de formación personalizados, adaptados a las fortalezas y debilidades de cada persona. Es importante usar plataformas de e-learning y recursos digitales que permitan aprender a tu propio ritmo. Y, por supuesto, la empresa debe fomentar una cultura donde aprender y mejorar sea valorado y recompensado.
En el fondo, upskilling y reskilling no son más que el reconocimiento de que los empleados son un activo a cuidar y desarrollar. En un país como Colombia, donde la competencia por talento es cada vez más fuerte, las empresas que entienda esto van a estar varios pasos adelante.
Fuente original: La República - Emprendimiento