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Uno de cada cuatro caballos sufre problemas óseos: la nutrición mineral es clave para evitarlos

Fuente: Agronegocios - Finca
Uno de cada cuatro caballos sufre problemas óseos: la nutrición mineral es clave para evitarlos
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Los desequilibrios de calcio y fósforo afectan entre el 10% y el 26% de la población equina, causando cojera, dolor y pérdida de rendimiento. Etapas como el crecimiento, la gestación y el entrenamiento intensivo aumentan drásticamente las necesidades minerales. Los expertos recomiendan adoptar la nutrición mineral como estrategia preventiva mediante planes alimentarios balanceados y evaluaciones veterinarias periódicas, acompañados de suplementos específicos para evitar daños irreversibles en los huesos.

La descalcificación en caballos es un problema silencioso que afecta a millones de animales en el mundo. De acuerdo con estudios sobre trastornos ortopédicos del desarrollo, entre el 10% y el 26% de la población equina padece enfermedades musculoesqueléticas relacionadas con desequilibrios nutricionales, particularmente por deficiencias de calcio y fósforo. Esta cifra representa un desafío importante para criadores y propietarios de caballos, especialmente considerando que muchas veces el problema solo se detecta cuando ya hay consecuencias visibles.

Las manifestaciones de estos trastornos óseos son variadas y progresivas. Los animales afectados experimentan pérdida de rendimiento, dificultades para desplazarse, sensibilidad ósea, deformidades estructurales y episodios recurrentes de cojera. En casos más graves, la capacidad reproductiva del caballo disminuye significativamente. Según Gabriela Patiño, jefe de marca de Gabrica Equino, "El calcio es uno de los minerales más importantes para el organismo equino. Además de participar en la formación y mantenimiento de huesos y dientes, interviene en la contracción muscular, la transmisión nerviosa y múltiples procesos metabólicos indispensables para la salud del animal". Cuando el aporte de este mineral es insuficiente, el cuerpo del caballo activa mecanismos de desmineralización progresiva que debilitan su resistencia ósea.

Lo interesante desde el punto de vista empresarial es que ciertos momentos en la vida del caballo generan mayor demanda nutricional. El crecimiento en potros jóvenes, la gestación y lactancia en yeguas, y el entrenamiento intensivo en adultos de alto rendimiento aumentan drásticamente los requerimientos de minerales. Esto crea una oportunidad clara para el sector de nutrición animal: desarrollar soluciones preventivas dirigidas a estas poblaciones específicas.

Los expertos de Gabrica proponen cambiar el enfoque: pasar de la corrección de síntomas a la prevención mediante planes de alimentación balanceados y evaluaciones veterinarias periódicas adaptadas a cada etapa de desarrollo del animal. El uso de suplementos y correctores minerales específicos se presenta como fundamental para mantener los balances químicos adecuados antes de que el daño óseo se vuelva irreversible. Un manejo alimentario preventivo no solo preserva la fortaleza estructural, sino que también potencia las funciones fisiológicas generales del caballo, impactando positivamente en su longevidad, capacidad reproductiva y desempeño deportivo.

Fuente original: Agronegocios - Finca

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