Universidades acreditadas: la brecha silenciosa entre quién se queda y quién se va
Seis de las diez universidades acreditadas con mayor deserción están en Bogotá, con tasas que alcanzan el 14,16%. En contraste, La Sabana y Los Andes lideran la retención de estudiantes con apenas 2,64% y 3,03% de deserción respectivamente. El sistema educativo colombiano enfrenta un reto estructural: de cada 100 estudiantes que ingresan en primaria, solo 8 terminan un pregrado o carrera técnica.
En las universidades acreditadas del país existe una brecha profunda: mientras algunas instituciones logran retener a casi todos sus estudiantes, otras pierden a más de uno de cada diez. Los números lo confirman. La Universidad Libre, sede Cúcuta, encabeza el listado de deserción con 14,16%, seguida por la Distrital Francisco José de Caldas (14,02%) y la Unad (13,25%).
Lo preocupante es la concentración geográfica del problema. Seis de estas diez universidades con mayor índice de abandono están ubicadas en Bogotá, lo que sugiere que factores socioeconómicos y la densidad poblacional de la capital podrían estar influyendo en las decisiones de los estudiantes de dejar sus carreras.
En el otro extremo del espectro están las instituciones que mantienen a sus estudiantes en las aulas. La Sabana y Los Andes, ambas bogotanas, registran las tasas más bajas de deserción entre universidades acreditadas: 2,64% y 3,03%, respectivamente. Les siguen la Universidad de Córdoba en Montería (3,32%) y la Pedagógica y Tecnológica de Colombia en Duitama (3,32%).
Rolando Roncancio, rector de La Sabana, prefiere hablar de "éxito académico" en lugar de solo retención. Para él, "la deserción es el fracaso más estruendoso del sistema" y daña el proyecto social del país. La estrategia en su institución ha sido clara: desde hace ocho años implementan un modelo de aseguramiento del aprendizaje donde el 33% de las asignaturas de pregrado utilizan métodos como aprendizaje por retos, proyectos o servicio.
Otras universidades han sumado esfuerzos similares. José Manuel Restrepo, rector de EIA en Medellín, enfatiza que junto con exigencia académica viene el compromiso institucional. "Hemos decidido habilitar un centro de aprendizaje, que hace permanente acompañamiento con todos los instrumentos", comenta.
Los datos nacionales muestran que el trabajo está surtiendo efecto. Para 2023, la tasa de deserción anual se ubicó en 8,97%, una mejora frente al 9,03% de 2022, indicando que el país regresa hacia niveles prepandemia. Sin embargo, el desafío sigue siendo monumental: según el Ministerio de Educación, de cada 100 estudiantes que ingresan en primaria, solo ocho logran completar un pregrado, tecnología o carrera técnica. Esa es la batalla real del sistema educativo colombiano.
Fuente original: La República - Empresas