Unesco y Cepal crean observatorio para que la IA ayude sin desigualar la educación en América Latina

Unesco y Cepal lanzaron una plataforma regional que vigilará cómo se usa la inteligencia artificial en las escuelas, con el objetivo de mejorar el aprendizaje de más de un millón de estudiantes. El desafío es que la tecnología no profundice las brechas que ya existen: el 92 por ciento de estudiantes universitarios en América Latina ya usa IA, pero la mayoría de maestros no tiene formación para guiar su uso ético. El observatorio se enfocará en capacitar docentes, probar herramientas en el aula y crear normas que prioricen las personas sobre la tecnología.
La inteligencia artificial ya está en las aulas de América Latina. Estudiantes universitarios la usan todo el tiempo, pero nadie se ha puesto de acuerdo en cómo debe ser. Por eso Unesco y la Comisión Económica para América Latina y el Caribe acaban de crear un Observatorio de Inteligencia Artificial en Educación que actúe como una especie de "regulador" de cómo la tecnología entra en las escuelas. El propósito es simple pero urgente: asegurarse de que la IA ayude a enseñar mejor sin que aumente las diferencias que ya existen entre estudiantes ricos y pobres.
El contexto es preocupante. En la región, más de la mitad de los niños tiene problemas para leer con comprensión y muchos no dominan matemáticas básicas. La inteligencia artificial podría cambiar esto personalizando lo que aprende cada estudiante, pero también podría empeorar todo si nadie la controla. En Colombia específicamente, el problema es más visible: según el Índice Latinoamericano de Inteligencia Artificial, el 34 por ciento de los colombianos ya usa IA en su vida diaria (el doble de hace un año), pero solo el 22 por ciento de los profesores tiene capacitación formal para enseñar con estas herramientas de forma ética y responsable. Es decir, los estudiantes avanzan más rápido que los maestros.
Esther Kuitx Laroche, directora de la Unesco en Santiago de Chile, lo expresó con una pregunta incómoda: "¿Cómo vamos a cuestionar las respuestas de un ChatGPT si no tenemos capacidad crítica de hacer las preguntas, si no entendemos lo que estamos leyendo?". Ella advierte que todo depende de las decisiones que se tomen ahora para que la IA complemente el pensamiento humano y no lo reemplace.
El Observatorio funcionará en cuatro líneas de acción hasta 2027. Primero, producirá datos sobre cómo la IA realmente afecta el aprendizaje en cada país. Segundo, capacitará a maestros y funcionarios para que sepan usar estas herramientas. Tercero, creará espacios seguros (sandboxes) donde se prueben nuevas herramientas directamente en las clases antes de expandirlas. Y cuarto, creará redes de intercambio entre ministerios de educación para que aprendan unos de otros. La meta es impactar a más de un millón de estudiantes y fortalecer a 250 mil docentes.
Pero aquí viene lo importante: la tecnología sola no arregla nada. Alberto Arenas, de la Cepal, fue claro en esto. Una buena conexión a internet, maestros bien formados y reglas que prioricen a las personas sobre las máquinas son lo que realmente cuenta. El observatorio cuenta con apoyo del Banco Interamericano de Desarrollo, la CAF, Fundación Ceibal, Fundación Santillana y el Tecnológico de Monterrey, además de asesores de la OCDE y Harvard. Es decir, trajo a los expertos para que esto no fracase.
La idea de fondo es que América Latina no sea solo consumidora de tecnología hecha en otros países, sino que ayude a decidir cómo usarla según su propia realidad. Si lo logran, la IA podría ser una herramienta que acerque oportunidades en lugar de alejarlas.
Fuente original: Impacto TIC
