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Un jurado condena a Meta y YouTube por diseñar apps adictivas que dañaron a una menor

Fuente: El Colombiano - Tecnología
Un jurado condena a Meta y YouTube por diseñar apps adictivas que dañaron a una menor
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Un jurado en California responsabilizó a Meta e Instagram por el daño psicológico que sufrió Kaley, una joven que desde los seis años accedió sin restricciones a estas plataformas. Les ordenó pagar 6 millones de dólares al determinar que sus diseños (desplazamiento infinito, notificaciones, contadores de likes) fueron deliberadamente pensados para enganchar menores. El fallo sienta un precedente histórico: la ley puede perseguir a las plataformas no por lo que publican, sino por cómo están construidas para mantener a los usuarios dentro.

Un niño descarga YouTube a los seis años en un iPod, entra a Instagram a los nueve saltándose controles parentales, y a los diez comienza a autolesionarse. Esta es la historia de Kaley, una joven de 20 años que acaba de ganar una batalla legal contra dos de las empresas de tecnología más grandes del mundo.

El miércoles 25 de marzo, después de nueve días de deliberaciones, un jurado en Los Ángeles declaró que Meta e YouTube diseñaron deliberadamente sus plataformas para ser adictivas y dañar a menores. La sentencia: 6 millones de dólares en total. Meta debe pagar 2,1 millones y YouTube 900 mil dólares. El resto corresponde a acuerdos previos con TikTok y Snapchat.

Lo interesante del caso no es solo el dinero, sino lo que el jurado decidió investigar. No se trataba de qué contenido vio Kaley o qué videos le salieron en el feed. La pregunta era mucho más técnica: cómo estaban construidas las plataformas para mantenerla mirando. El desplazamiento infinito, la reproducción automática, las notificaciones, los contadores de likes: todo eso entró en la lupa judicial como una arquitectura pensada para enganchar.

Meta intentó culpar a los problemas familiares de Kaley. Su abogado, Paul Schmidt, mostró grabaciones de peleas con su madre para argumentar que ella usaba Instagram solo para escapar de casa. Pero Kaley dejó claro en el tribunal que la mayoría de esas peleas eran precisamente sobre el uso del teléfono. YouTube, por su lado, argumentó que es más como la televisión que como una red social, y dijo que Kaley solo veía un minuto al día de YouTube Shorts. El jurado no compró ninguna de esas historias.

Mark Zuckerberg compareció siete horas en febrero, la primera vez que declaraba en un juicio. Según una de las juradas identificada como Victoria, su testimonio no ayudó: "Parte de su testimonio no nos convenció, lo cambió de acá para allá, y eso no nos cayó bien". Adam Mosseri, director de Instagram, tampoco convenció cuando dijo que el uso excesivo no es una adicción clínica sino problemático, una cuestión personal. Cuando le preguntaron qué opinaba de que Kaley pasaba 16 horas en Instagram en su día más largo, Mosseri solo dijo "eso suena como un uso problemático" pero se negó a llamarlo adicción.

El precedente que deja este fallo es enorme. Hay más de 1.500 demandas similares pendientes en cortes estadounidenses. Por primera vez, un tribunal responsabiliza a las plataformas no por lo que sus usuarios publican (eso está protegido por la ley), sino por cómo las diseñaron para mantenerte dentro. Eso es un cambio de juego en Silicon Valley. Meta y YouTube ya anunciaron que apelarán, pero el mensaje está claro: la ley puede venir por el diseño de tus apps.

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