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Un año de tregua en Gaza: cifras de avance que ocultan una crisis humanitaria sin resolver

Fuente: ONU - Oriente medio
Un año de tregua en Gaza: cifras de avance que ocultan una crisis humanitaria sin resolver
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Aunque el alto el fuego en Gaza ha permitido algunas mejoras en la distribución de ayuda y redujo casos de hambruna extrema, casi mil palestinos han muerto desde entonces y más de dos millones siguen desplazados. Las restricciones al acceso humanitario, la falta de financiación y la deteriorada situación en Cisjordania revelan que la simple ausencia de combates no garantiza la supervivencia ni la dignidad de la población.

La tregua en Gaza logró algo: silenciar parcialmente las armas. Pero eso no ha sido suficiente para resolver una crisis humanitaria que sigue siendo catastrófica, según advirtió esta semana ante el Consejo de Seguridad de la ONU el coordinador de ayuda de emergencia de la organización internacional. Tom Fletcher reconoció los avances: los trabajadores humanitarios distribuyen más de un millón de comidas calientes diarias, han recogido 21.000 camiones de ayuda desde el alto el fuego y las personas que reportan irse a dormir con hambre bajaron del 92% al 36%. Gaza ya no está clasificada en hambruna, aunque sigue en crisis alimentaria severa. Son números que suenan esperanzadores, pero Fletcher fue claro en señalar que "son el mínimo indispensable" y que no equivalen a una respuesta suficiente.

La realidad sigue siendo brutal. Desde que comenzó la tregua, casi mil palestinos han muerto, entre ellos más de 250 niños, víctimas de ataques aéreos, bombardeos y disparos que continúan a diario. La población vive atrapada en una franja cada vez más reducida, sin acceso garantizado a agua potable ni hospitales plenamente operativos. El 70% de los habitantes necesita vivienda adecuada, y los médicos reportan un aumento preocupante de mordeduras de ratas debido al deterioro de las condiciones de saneamiento. "No basta con silenciar las armas; hay que restaurar la dignidad", enfatizó Fletcher.

Los obstáculos para entregar ayuda humanitaria persisten. Según el coordinador, hay campañas de desinformación, trámites complicados y restricciones deliberadas que limitan qué se puede enviar. La entrada de asistencia depende todavía de apenas uno o dos cruces operativos cuando existe capacidad para abrir rutas más amplias. Además, menos de una cuarta parte del llamamiento humanitario para Gaza ha sido financiado hasta el momento, lo que significa que hay comidas que no se cocinan, agua que no se entrega y casi un millón de personas sin refugio adecuado.

La situación no se limita a Gaza. En Cisjordania y Jerusalén Oriental, los incidentes de violencia de colonos superan los mil casos en lo que va del año, con un promedio de seis ataques diarios. Esto ha provocado desplazamientos forzados, destrucción de viviendas y confiscación de tierras. Desde la perspectiva de organismos como Oxfam, el alto el fuego "está fallando" porque la paz no se mide por declaraciones sino por la capacidad de la gente de vivir. Eso requiere restablecer servicios básicos que fueron desmantelados durante años de conflicto.

El mensaje desde Nueva York es claro: una tregua sin reconstrucción, sin acceso sin restricciones a la ayuda humanitaria y sin garantías de seguridad real es apenas un respiro en una crisis que sigue siendo insostenible. Para millones de palestinos en Gaza y Cisjordania, el fin de los bombardeos no significa el inicio de la recuperación.

Fuente original: ONU - Oriente medio

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