Ucrania golpea refinerías de Crimea: Rusia raciona combustible tras ataques con drones

Ucrania atacó infraestructuras energéticas y petroleras en Crimea el 21 de junio, dejando al menos cinco muertos. Rusia respondió suspendiendo la venta de combustible en gasolineras y parte de la península quedó sin electricidad. Los ataques ucranianos buscan socavar los ingresos por hidrocarburos que financian el esfuerzo militar ruso, estrategia que ya ha dejado fuera de servicio aproximadamente un tercio de la capacidad de refinamiento de Rusia.
En la madrugada del domingo 21 de junio, drones ucranianos golpearon con precisión las infraestructuras energéticas de Crimea. El balance fue inmediato: al menos cuatro personas muertas en la península y una quinta en el transbordador Panagia que viajaba entre Rusia y Crimea. Los ataques no fueron casuales. Como confirmó el presidente Volodímir Zelenski, los objetivos incluían depósitos de petróleo en Kerch, instalaciones de logística marítima para transporte de hidrocarburos en la región de Krasnodar, y sistemas de defensa aérea S-400 y Pantsir. La precisión de la ofensiva quedó evidente en los detalles: "Se han visto afectadas instalaciones situadas a ambos lados del puente de Crimea: infraestructuras de logística marítima utilizadas para el transporte de petróleo en la región de Krasnodar, así como un depósito de petróleo en Kerch, temporalmente ocupado", detalló Zelenski.
Las consecuencias fueron inmediatas en el territorio ocupado. El gobernador ruso de Crimea, Serguéi Aksyonov, anunció la suspensión de la venta de combustible en las gasolineras civiles. "El combustible se distribuirá únicamente a los servicios públicos que garantizan el funcionamiento esencial y la seguridad de la República de Crimea", comunicó a través de Telegram. Además, la empresa local de servicios Krymenergo reportó cortes parciales de electricidad que afectaron los distritos del noroeste, centro y costa sur de la península. Los equipos de reparación trabajaban contrarreloj para restablecer el suministro.
Este ataque es parte de una estrategia ucraniana clara y sistemática: debilitar la capacidad de Rusia para financiar la guerra mediante la venta de petróleo y derivados. Cada semana, fuerzas ucranianas atacan refinerías, oleoductos y depósitos rusos. El resultado es devastador según datos recientes: aproximadamente un tercio de la capacidad total de refinamiento de petróleo ruso ha quedado fuera de servicio debido a estos ataques. Solo en esta semana, los rusos lanzaron "alrededor de 2.200 drones de ataque, más de 1.800 bombas aéreas guiadas y 87 misiles de distintos tipos contra Ucrania", según Zelenski, lo que muestra la intensidad sostenida del conflicto.
Del lado ucraniano, los bombardeos rusos también cobraron vidas. En la región de Dnipropetrovsk murió una persona y nueve resultaron heridas por bombardeos y ataques con drones. En Poltava, dos personas fallecieron, una en el hospital, y otras 13 sufrieron heridas tras ataques nocturnos del sábado. La guerra continúa su desgaste mutuo, con ambos bandos enfocados en destruir las capacidades del adversario: Ucrania apunta a la retaguardia energética rusa, mientras Rusia mantiene su lluvia de fuego sobre las ciudades ucranianas.
Fuente original: France 24 - Europa



