Ucrania busca diplomacia mientras Rusia intensifica ataques y amenaza con armas nucleares

La guerra en Ucrania entra en su fase más mortífera desde 2022, con ataques rusos dejando muertos en Járkiv. Al mismo tiempo, el presidente Zelenski intenta reactivar negociaciones con apoyo estadounidense, pero Moscú rechaza cualquier diálogo y advierte estar dispuesta a usar "todos los medios disponibles", incluidas armas nucleares. La ONU confirma que la intensidad de los combates es comparable a los primeros días de la invasión en febrero de 2022.
Mientras Ucrania intenta abrir una puerta hacia las negociaciones, Rusia cierra otra más. Este es el dilema que define la situación actual en el conflicto, donde la diplomacia y la escalada militar avanzan en sentidos opuestos. Hace poco, el presidente Volodímir Zelenski reportó una conversación "muy positiva" con los enviados estadounidenses Steve Witkoff y Jared Kushner, esfuerzos que buscaban recuperar el impulso en las negociaciones con respaldo de la Casa Blanca y los principales aliados europeos. Sin embargo, los hechos en el terreno pintan un escenario muy diferente.
Los ataques rusos continúan con ferocidad. El pasado 9 de junio, un bombardeo contra la localidad de Chuhuiv, en la región nororiental de Járkiv, dejó tres fallecidos, incluidas personas de setenta años. En la ciudad de Járkiv, cercana a la frontera rusa, al menos seis personas resultaron heridas y se reportaron varios incendios tras los bombardeos. Estos ataques ocurrieron justamente cuando Zelenski regresaba a Kiev después de reunirse en Londres con los líderes de Reino Unido, Francia y Alemania, quienes respaldaron la propuesta ucraniana de un encuentro directo entre Zelenski y Putin para avanzar hacia un alto el fuego.
Desde Moscú, la respuesta ha sido categórica y amenazante. Durante una sesión del Consejo de Seguridad de la ONU, el embajador ruso Vasili Nebenzia rechazó de plano cualquier negociación mientras, según él, Zelenski mantenga sus posiciones. Nebenzia aseguró que Rusia seguirá persiguiendo sus objetivos "por vías militares" en lugar de mediante conversaciones políticas, y calificó la propuesta de reunión directa como una "maniobra mediática". Pero las declaraciones más preocupantes vinieron del viceministro ruso de Asuntos Exteriores, Mijaíl Galuzin, quien afirmó que Rusia y Belarús "están preparadas" para utilizar "todos los medios disponibles", incluidas armas nucleares, para garantizar su seguridad.
Esta intensificación en el lenguaje ruso coincide con un diagnóstico alarmante de Naciones Unidas. La subsecretaria general para Asuntos Políticos, Rosemary DiCarlo, señaló ante el Consejo de Seguridad que la guerra atraviesa actualmente su etapa más mortífera, con una actividad militar similar a los primeros días de la invasión en febrero de 2022. Las víctimas civiles continúan aumentando y no hay "señales de una mejora próxima", según DiCarlo.
El panorama también preocupa a nivel regional. La ONU alertó sobre el riesgo de una escalada más amplia tras incidentes recientes con drones y violaciones del espacio aéreo en países vecinos de la OTAN como Rumania, Letonia y Moldavia. Este contexto es especialmente delicado para Colombia y América Latina, pues una escalada en Ucrania podría intensificar la competencia geopolítica global y afectar el equilibrio internacional en cuestiones de seguridad y comercio.
Por ahora, el panorama es desalentador para quien espere un avance diplomático cercano. Mientras Kiev busca recuperar espacio para la negociación, en parte por temor a que la guerra pierda protagonismo en la agenda internacional a medida que Estados Unidos centra su atención en otros conflictos como Oriente Medio, Moscú parece apustar por mantener o intensificar la presión militar hasta lograr sus objetivos sobre el terreno.
Fuente original: France 24 - Europa



