Turismo en colapso: cómo las lluvias y puentes dañados ahogan la economía del norte de Urabá

Tres municipios costeros de Antioquia enfrentan una crisis económica severa por el cierre de vías y el deterioro de playas. Más de 20 hoteles han cerrado temporalmente y se perdieron 300 empleos directos solo en Arboletes. El daño a tres puentes clave impide el flujo de turistas, mientras que la erosión costera ha inutilizado prácticamente todas las playas, justo antes de la temporada de Semana Santa.
El turismo de playa en Colombia tiene un problema que no sale en los boletines económicos oficiales, pero que está quebrando municipios completos en el norte de Antioquia. Necoclí, San Juan y Arboletes, destinos costeros que viven del mar, atraviesan lo que operadores locales describen como la peor crisis turística de sus historias.
En Arboletes la cosa está tan grave que más de 20 hoteles han tenido que cerrar temporalmente. Se calcula que se perdieron más de 300 empleos directos, solo contando la hotelería formal. Pero la verdadera causa del colapso tiene dos caras: primero, tres puentes de la vía Necoclí-Montería (que es la principal carretera para llegar a las playas) sufrieron daño estructural; segundo, las fuertes lluvias y lo que los locales llaman un "factor frío que viene del norte" han arrasado con la costa. El resultado es que los visitantes no pueden llegar y, cuando miraban las playas, estas ya no ofrecen nada que visitar.
Un operador turístico de Necoclí lo explica así: "Somos uno de los municipios con mayor playa en Colombia, con noventa y cinco kilómetros de playa, hoy no tenemos un metro bueno, digámoslo así. La playa icónica que tenemos, la playa del pescador, ya prácticamente no existe". Según relata, las demás playas están bloqueadas por escombros y maderas arrastradas por las corrientes. Las cancelaciones de reservas se contaban por decenas: "Me han cancelado más de sesenta personas… señores del gobierno, por favor, vuelquen los ojos hacia el norte de Urabá". Esto sucede precisamente en las semanas previas a Semana Santa, cuando normalmente se dispara el turismo.
La secretaria de Desarrollo Económico de Arboletes, Alejandra Bedoya, confirma que desde el primero de enero cerraron la playa por seguridad. De los 43 hoteles registrados en el municipio, 25 han cerrado. Pero el daño va más allá de las almohadas y las toallas. Bedoya explica que "hemos tenido dificultad con la gasolina, con el gas, con la materia prima", refiriéndose a cómo la falta de turismo interrumpe toda la cadena logística: restaurantes sin clientes, transportistas sin pasajeros, vendedores ambulantes sin negocios. Según ella, cada quiosco y negocio de playa generaba mínimo tres empleos. De los 65 vendedores ambulantes con permiso, todos están afectados.
Lo preocupante es que esto no es solo una crisis turística. La funcionaria calcula que alrededor de 4.000 personas en el municipio viven "al día" y no saben cómo sostener sus familias mientras dure la emergencia. La incomunicación terrestre también ha impedido abastecer alimentos y bienes básicos a las comunidades rurales. Arboletes tiene aproximadamente 7.000 hectáreas sembradas de yuca, ñame y plátano, y se estima que el 40% de esas cosechas se vieron afectadas. La seguridad alimentaria de miles de personas está en riesgo.
Aquí está el nudo del problema: los puentes no pueden ser reparados por el municipio o el departamento. Esa responsabilidad le corresponde al Gobierno Nacional. Mientras tanto, Arboletes espera una intervención urgente antes de que los cierres temporales se conviertan en quiebras definitivas. Una región que depende literalmente del turismo y del mar está pidiendo que la miren desde Bogotá, y lo está pidiendo con desesperación.
Fuente original: Portafolio - Economía