Dos de cada tres negocios nuevos fracasan: así evitar que su emprendimiento sea una estadística
Confecámaras revela que 66,5% de los emprendimientos colombianos no prospera. El problema más común es que los dueños mezclan su dinero personal con el del negocio, dejándolos sin capital para operar y sin acceso a créditos cuando realmente lo necesitan. Expertos recomiendan vender con margen, proyectar gastos y usar el crédito para crecer, no para tapar agujeros financieros.
Emprender en Colombia es un riesgo que muchos toman sin mapa. Un estudio de Confecámaras muestra que casi siete de cada diez negocios nuevos no logran mantenerse en pie después de los primeros años. Esa cifra de 66,5% que fracasa dice menos sobre la ambición de los colombianos y más sobre los errores que cometen en el camino: mala planeación financiera, confusión entre lo que gasta en su casa y lo que necesita el negocio, falta de visión clara.
La raíz del problema es simple pero devastadora. Federico Gómez, CEO de la fintech Plurall, lo resume así: "La falta de control puede dejar a un negocio sin capital para operar, dificulta el acceso a crédito cuando surgen oportunidades importantes y genera un desgaste constante en los emprendedores". Cuando un dueño no sabe realmente cuál es la situación financiera de su negocio, algo muy común, termina sin dinero en caja justo cuando podría despegar. Además, cuando intenta pedir un crédito para aprovechar una oportunidad o resolver una crisis, los bancos le cierran la puerta porque no hay registros claros.
Lo interesante es que existen soluciones relativamente sencillas. Algunas fintechs como Plurall trabajan con inteligencia artificial para evaluar a emprendedores usando variables que los bancos tradicionales no consideran, lo que amplía las opciones de crédito. Pero antes de pedir dinero prestado, hay que tener las cosas en orden en casa.
Los expertos sugieren tres prácticas básicas. La primera: vender con margen de ganancia. Parece obvio, pero muchos negocios venden barato para captar clientes y terminan perdiendo dinero si las ventas crecen. La segunda: proyectar el flujo de caja a corto plazo, es decir, saber mes a mes de dónde viene el dinero y a dónde se va. Esto evita sorpresas amargas cuando llega el momento de pagar proveedores o empleados. La tercera: usar el crédito como herramienta para crecer, no como salvavidas para tapar errores. Cuando un negocio necesita dinero prestado para cubrir desorden financiero, el crédito solo aplaza el problema.
Fuente original: La República - Finanzas