Tu genética decide si sobrevives al hantavirus: la "lotería" que determina la gravedad

No es solo el virus el culpable de que algunos enfermos de hantavirus terminen en cuidados intensivos mientras otros se recuperan sin mayor problema. Tu código genético, especialmente los genes que controlan tu respuesta inmunitaria, juega un papel decisivo. Variantes específicas de tu sistema HLA y otros genes pueden protegerte o dejarte vulnerable ante este virus transmitido por roedores. Los estudios muestran que algunos afortunados cargan genes que mantienen la enfermedad bajo control.
Cuando una persona se infecta con hantavirus, solemos pensar que todo depende de qué tan agresivo sea el virus. Pero la realidad es diferente: gran parte de la gravedad que experimentará está escrita en su propio ADN. Algunos pacientes presentan síntomas leves, mientras que otros terminan en cuidados intensivos con sus pulmones inundados de líquidos. La clave está en la inmunogenética, es decir, en cómo los genes de cada persona controlan su respuesta inmunitaria frente a esta infección.
El primer protagonista en esta batalla genética es el sistema HLA, un conjunto de proteínas que actúa como un guardia de seguridad mostrándole a tus células inmunitarias quién es el invasor. Pero aquí viene lo interesante: no todos tenemos el mismo sistema HLA. Existen muchas variantes genéticas diferentes, y algunas tienen un efecto dramático en cómo enfrentas el hantavirus. Por ejemplo, la variante HLA-B08 parece empujar el cuerpo hacia una enfermedad grave, provocando una respuesta inflamatoria tan descontrolada que termina dañando tus propios tejidos. Al contrario, quienes cargan la variante HLA-B27 tienden a tener un curso mucho más leve y controlado, como si sus cuerpos supieran exactamente cómo frenar al virus sin causar daño colateral.
Pero la batalla comienza antes, en el silencio de tus células. Cuando el hantavirus Andes entra en tu organismo, intenta bloquear unas proteínas defensivas llamadas interferones. Si además tienes variaciones en genes como el Mx1, que debería fabricar una proteína para frenar la replicación viral, le estás dando al virus una ventaja desde el primer minuto. Cuando finalmente el sistema inmunitario se da cuenta de la invasión masiva, puede entrar en pánico total y desatar lo que los médicos llaman una "tormenta de citoquinas". Aquí se liberan cantidades enormes de sustancias inflamatorias sin control. Pequeñas diferencias en tu código genético determinan si esta inflamación será útil o destructiva. En los casos más graves, provoca que las paredes de tus vasos sanguíneos pierdan su impermeabilidad, causando hemorragias y la temida "fuga capilar" que inunda los pulmones o colapsa los riñones.
La genética del virus también importa. El hantavirus usa unas estructuras pequeñas llamadas glicoproteínas para entrar a tus células, como si fueran llaves que encajan en cerraduras específicas. El gen del virus encargado de fabricar estas glicoproteínas puede mutar, y esas mutaciones pueden facilitar o dificultar su entrada. Pero aquí hay algo fascinante: el ratón colilargo, que transmite el hantavirus Andes, tiene la cerradura perfecta para que el virus entre. Nosotros los humanos, por casualidad evolutiva, compartimos esa misma cerradura, aunque nuestro sistema inmunitario no está tan adaptado al virus como el del ratón.
Lo curioso es que los roedores que transmiten este virus han perfeccionado el arte de convivir con él durante miles de años. Han ajustado su genética para no enfermar gravemente. Sus genes de inmunidad innata funcionan de una manera que permite que el virus permanezca en sus cuerpos sin matarlos. Es como si hubieran llegado a un "acuerdo de paz" con el patógeno, manteniéndolo bajo control sin que cause daño crítico.
En conclusión, sobrevivir a un hantavirus no es solo cuestión de mala suerte o buena suerte frente al virus. Depende en gran medida de la arquitectura genética que heredaste. Entender este equilibrio complejo entre tus genes, los genes del virus y el sistema inmunitario es fundamental para poder proteger mejor a las personas más vulnerables, especialmente en regiones como Colombia donde el virus Andes ha causado brotes.
Fuente original: El Colombiano - Tecnología

