Trump retira 5.000 soldados de Alemania y abre grietas en la alianza transatlántica

Donald Trump confirmó la retirada de al menos 5.000 militares estadounidenses desplegados en Alemania en los próximos seis a 12 meses, una decisión que llega después de tensiones con el canciller alemán Friedrich Merz sobre la guerra en Medio Oriente. El movimiento representa el 14% de los 36.000 efectivos estadounidenses en territorio alemán y pone en evidencia las crecientes fisuras entre Washington y sus aliados europeos. Mientras Berlín intenta minimizar el impacto, otros líderes europeos advierten sobre la necesidad de que el continente asuma mayor responsabilidad en su propia defensa.
La decisión de Donald Trump de retirar al menos 5.000 soldados de Alemania expone un nuevo punto de quiebre en la relación entre Estados Unidos y Europa. El anuncio del Pentágono llega solo días después de que el presidente estadounidense se enfrentara públicamente con el canciller alemán Friedrich Merz por sus críticas a la estrategia militar estadounidense en Medio Oriente. Aunque muchos analistas señalaban que esta retirada era predecible, el timing sugiere que Trump está utilizando la decisión como una forma de castigo político contra los líderes europeos que cuestionan sus políticas.
Para entender el peso de esta medida, es importante saber que Alemania alberga múltiples instalaciones militares críticas de Estados Unidos, incluyendo los cuarteles generales de los comandos europeo y africano, la base aérea de Ramstein (la más grande fuera de territorio estadounidense) y misiles nucleares estadounidenses estacionados en suelo alemán. La retirada de 5.000 tropas afectará directamente una brigada completa ya desplegada y un batallón de fuego de largo alcance que debía llegar este año. Además, pone en riesgo un acuerdo de 2024 entre Washington y Berlín para desplegar misiles de crucero Tomahawk con alcance de hasta 2.500 kilómetros desde 2026, destinados a contrarrestar la amenaza rusa.
Berlín intentó minimizar el impacto del anuncio. El ministro de Defensa alemán, Boris Pistorius, calificó la retirada como "previsible" dado que Trump ya había ordenado una retirada similar de 12.000 soldados durante su primer mandato. Sin embargo, la sorpresa fue evidente: tanto el jefe del Estado alemán Carsten Breuer como el ministro de Exteriores Johann Wadephul habían regresado recientemente de viajes a Estados Unidos con una impresión positiva de las relaciones bilaterales.
La retirada tiene implicaciones que van más allá de Alemania. Trump ya ha amenazado con extraer tropas de España e Italia por sus posiciones sobre Irán. Estos movimientos responden a una estrategia más amplia de la administración republicana: presionar a Europa para que asuma una mayor responsabilidad en su propia defensa mientras Washington redirige recursos hacia otros teatros estratégicos. En octubre pasado, Trump ya había confirmado una reducción de entre 1.500 y 3.000 soldados en las fronteras de la OTAN con Ucrania, una decisión que causó inquietud especialmente en Rumania.
La reacción entre los aliados europeos refleja una cautela creciente hacia Trump. Como explica Aneta de La Mar Ikonomova, doctora en Historia moderna y contemporánea y profesora de la Universidad Externado de Colombia, "Europa ha criticado fuertemente las posturas del presidente Trump. Así que la señal es que el presidente no necesita que lo apruebe Europa. Son unas relaciones que, objetivamente, en este momento, tienden hacia direcciones opuestas". El mensaje del ministro alemán Pistorius resume la posición europea: "Dentro de la OTAN debemos volvernos más europeos para poder seguir siendo transatlánticos".
Ni siquiera dentro de Estados Unidos hay consenso sobre la medida. Los demócratas la rechazaron argumentando que debilita la seguridad estadounidense y beneficia a Vladimir Putin. El senador Jack Reed de Rhode Island advirtió que "la retirada sugiere que los compromisos estadounidenses con nuestros aliados dependen del estado de ánimo del presidente". Incluso algunos republicanos como Roger Wicker y Mike Rogers expresaron preocupación de que la decisión podría socavar la disuasión contra nuevas agresiones rusas. Bradley Bowman, investigador de la Fundación para la Defensa de las Democracias, señaló que la presencia militar estadounidense en Alemania "no solo refuerza la disuasión contra nuevas agresiones del Kremlin, sino que también facilita la proyección del poder militar estadounidense en el Mediterráneo, Medio Oriente y África".
Fuente original: France 24 - Europa



